Doscientos años sin Jane Austen

La autora de ‘Sentido y sensibilidad’ se ratifica en su bicentenario como una escritora muy alejada de las “novelas para señoritas” de la época victoriana

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Hoy se cumplen 200 años de la muerte de Jane Austen (Steventon, 1775-Winchester, Inglaterra, 1817) destacada novelista británica que vivió durante la época georgiana. La ironía que emplea para dotar de comicidad a sus novelas hace que Jane Austen sea considerada entre los «clásicos» de la novela inglesa, a la vez que su recepción va, incluso en la actualidad, más allá del interés académico, siendo sus obras leídas por un público más amplio.

Nació en la rectoría de Steventon (Hampshire). Su familia pertenecía a la burguesía agraria, contexto del que no salió y en el que sitúa todas sus obras, siempre en torno al matrimonio de su protagonista. La candidez de las obras de Austen, sin embargo, es meramente aparente, si bien puede interpretarse de varias maneras. Los círculos académicos siempre han considerado a Austen como una escritora conservadora, mientras que la crítica feminista más actual apunta que en su obra puede apreciarse una novelización del pensamiento de Mary Wollstonecraft sobre la educación de la mujer.

Ha sido llevada al cine en diferentes ocasiones, algunas veces reproducidas de forma fiel, como el clásico “Más fuerte que el orgullo” de 1940 dirigido por Robert Z. Leonard y protagonizada por Greer Garson y Laurence Olivier y en otras haciendo adaptaciones a la época actual, como es el caso de “Clueless”, adaptación libre de Emma. Otras versiones son la de Sentido y sensibilidad, de 1995; Mansfield Park, de 2000, y las de Orgullo y prejuicio en 2004 (dirigida por Gurinder Chadha) y en 2005 (dirigida por Joe Wright). Sin embargo, la versión más fiel y perfecta que hasta ahora se ha hecho del libro de Orgullo y prejuicio es la serie que presentó la BBC protagonizada por Colin Firth y Jennifer Ehle. El interés que la obra de Jane Austen sigue despertando hoy en día muestra la vigencia de su pensamiento y la influencia que ha tenido en la literatura posterior. Su vida también ha sido llevada al cine con la película Becoming Jane (2007).

En este aniversario la autora de Sentido y sensibilidad se ratifica como algo más que una escritora clásica: fue una mujer adelantada a su tiempo y, sobre todo, alejada de la imagen de “novela para señoritas” que surgió en la época victoriana. Pionera, en sus obras Austen satiriza los vicios domésticos y las conductas irracionales. En la vida y en el amor. Además, no olvida la importancia que tiene el dinero en las relaciones sociales. Definitivamente, el mundo de Jane Austen no es de color de rosa.

 

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1982

Walter Ciancia librero de Yenny Altopalermo se fascino con la ultima novela de Sergio Olguín, 1982, editada bajo el sello ALFAGUARA. y aquí nos cuenta se modo de verla.

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La historia de un amor prohibido, entre un joven de 19 años y su madrastra en el contexto de la guerra de Malvinas.

La trama:

«¿Cuántas posibilidades hay en la vida de cruzarse con esa persona? Ellos habían tenido la suerte de encontrarse. Las circunstancias eran un detalle menor, una línea en la historia de su amor.»

Pedro tiene diecinueve años y, a diferencia de los hombres de su familia, no eligió la carrera militar sino la Facultad de Filosofía y Letras. Pero corre el año 1982, y su refugio en la lectura o en las canciones de Spinetta es sacudido por el desembarco de las tropas argentinas en Malvinas: su padre, el teniente coronel Augusto Vidal, se encuentra en el frente de batalla.

Aunque Buenos Aires esté lejos, la guerra lo enrarece todo. El compás de espera que viven en su casa lo aproxima a Fátima, su madrastra. Entre ellos surgirá un deseo desconocido e irrefrenable, un amor con la fuerza arrasadora de la libertad. Una pasión cargada de erotismo que tendrá consecuencias devastadoras.

La reseña:

Sergio Olguín ha escrito una novela que deja al desnudo los alcances insospechados del horror en tiempos de muerte y opresión. Una obra conmovedora que reúne los mejores atributos de su literatura: la gracia, la belleza, la oscuridad.

A veces pienso que una novela podría evaluarse por ese tiempo que pasa, cuando uno se queda con el libro cerrado entre las manos mirando a la nada, justo después de leer las últimas líneas. Con la sensación de que terminó algo, difícil de describir, porque uno no entiende si es algo bueno o malo. Un poco de incertidumbre mezclado con satisfacción. No porque el final deje dudas, sino que las dudas llegan después, cuando sentis que lo que pasó en la novela también lo viviste, un poco porque empatizamos con los personajes y un poco porque lo que pasó en la novela también pasó en la realidad.

La dictadura militar nunca deja de estar presente, es un pasado que siempre vuelve, en esta novela es una forma de narrar la miseria, el deseo de libertad, la represión de los deseos, el dolor.

Es una historia de amor que no puede ser, o mejor dicho, una historia de amor que puede ser, que uno cree que debe ser, que uno desea que sea, pero que las circunstancias y las decisiones no juegan a favor del deseo.

No es otra novela sobre la dictadura, la dictadura se huele, impregna la narración, los acontecimientos, el accionar de los personajes, levita ensombreciendo la relación que tiene el protagonista (Pedro) con su madrastra.

Es una novela luminosa por momentos, oscura por otros con mucho sexo rebeldía y Spinetta.

Miro la la tapa del libro, tres aves en cielo, libres y pienso con tristeza que en algún momento la libertad era posible solo después de la muerte.

Walter Ciancia

Sobre el autor: Sergio Olguín nació en Buenos Aires en 1967. En 1998 publicó el libro de cuentos Las griegas y en 2002 su primera novela, Lanús . Luego aparecieron las novelas Filo (2003), El equipo de los sueños (2004) y Springfield (2007). Ganó el Premio Tusquets con Oscura monótona sangre (2009). Su libro infantil Cómo cocinar un plato volador (2011) fue galardonado con el White Ravens (Internationale Jugendbibliothek, Alemania). Sus últimas novelas pertenecen al género policial: La fragilidad de los cuerpos (2012), Las extranjeras (2014) y No hay amores felices (2016). Sus libros fueron traducidos al alemán, francés e italiano. En 2014 recibió el Premio Konex Diploma al Mérito como uno de los cinco mejores novelistas del período 2011-2013.

 

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DisTinta, nueva historieta argentina

Una muestra de lo mejor de la historieta argentina del siglo XXI y de la enorme diversidad de estilos gráficos y narrativos que la caracteriza, a través de un recorrido por la obra de treinta y tres dibujantes.

Con selección, prólogos y presentaciones del dibujante Liniers y del periodista Martín Pérez.

«La historieta es un animal en constante movimiento, siempre cambiante, siempre sorprendente. Este libro registra su más reciente metamorfosis. Seguramente, no la última.» Liniers

Max Aguirre, Ayar Blasco, Calvi, Decur, Delius, Ernán, Gato Fernández, Ezequiel García, Dante, Ginevra, Jorge González, Brian Janchez, Daniela Kantor, Kioskerman, Clara Lagos, Fran López, Ariel, López V., María Luque, Marianoenelmundo, Ángel Mosquito, Lucas Nine, Sole Otero, Federico Pazos, Juan Sáenz Valiente, Gustavo Sala, Salvador Sanz, Sémola Souto, Polaco Scalerandi, Camila Torres, Notari, Pablo Túnica, Lucas Varela, Frank Vega, Marcos Vergara y Pablo Vigo.

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Natalia Méndez: “Estoy aprendiendo a apagar esa voz editorial que me habla todo el tiempo cuando me siento a escribir”

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Natalia Mendez es actualmente editora de Edelvives acaba de sacar un nuevo libro para chicos, La misteriosa desaparición del Señor Tomás, con ilustraciones de Patricia López Latour.

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Muriel es una niña que vive con su su padre, su hermana Larisa y el señor Tomás, un gato negro muy esponjoso y muy dormilón. Una tarde, vuelven del colegio y descubren que el señor Tomás no está por ningún lado. Lo llaman, le ofrecen su comida favorita, preguntan a algunos vecinos, pero no hay caso. Muriel no piensa darse por vencida, tiene que descubrir qué pasó con su gato.

Editado en la colección Caminadores, del sello PRIMERA SUDAMERICANA, es ideal para chicos a partir de 4 años.

Natalia Méndez: Nació en Buenos Aires, en 1976. Trabaja en el área de edición de libros para niños y jóvenes desde 2002.  Es profesora, escritora y editora, especializada en Literatura Infantil y Juvenil. Es también autora de Hojas sobre la almohada (Abran Cancha, 2014). Además, hace los visuales con papeles recortados y retroproyector para el grupo de música infantil Únicanuez y tiene el pequeño sello de edición artesanal Dábale arroz, junto con Eduardo Abel Gimenez.

 

Aquí reproducimos una entrevista:

Natalia Méndez es un referente en la cultura de la infancia: edita, escribe, moldea, pliega, crea, y todo eso sin abandonar a la lectora que fue de chica. Trabaja en la edición de libros para niños y jóvenes desde 2002. Actualmente es la responsable del área de libros infantiles y juveniles de Edelvives Argentina. Dicta clases en la Carrera de Edición en la UBA y escribió Hojas sobre la almohada (poesía, ilustrado por Fernando Calvi, Abran Cancha, 2014) y Visitas (libro álbum, ilustrado por Fernando Calvi,  Abran Cancha, 2017). Además, da clases de origami en Origamiteca y tiene el pequeño sello de edición artesanal Dábale arroz y un emprendimiento de cerámica y minilibros llamado A la zorra.

 

—¿Cómo surgió La misteriosa desaparición del señor Tomás?

—Así como lo ves, ese cuento tiene un montón de reescrituras y cambios de forma. La primera versión fue por un pedido de Mariana Vera, directora del área de infantiles en Penguin Random House, con quien yo trabajé muchos años. Era para otra colección que al final nunca salió, pero como el texto que les mandé les había gustado lo pasaron a Los caminadores, una colección que me encanta, y me puso muy contenta que lo quisieran para ahí. La última versión, a partir de unos comentarios muy acertados de la editora, es muy diferente. Había que cambiar casi toda la resolución de la historia, y ya estaba por abandonar porque no se me ocurría bien cómo resolverlo, hasta que pensé en usar una vuelta hacia lo fantástico (la primera versión era más bien realista) y darle más protagonismo al gato. Creo que ganó con ese cambio y yo me divertí mucho más con las cosas que hacían los personajes. Espero que los lectores también.

—Vos sos editora, ¿cómo se maneja el trabajo de escritora, desde ese doble rol? ¿Algo pesa más?

—Sí, pesa mucho más mi trabajo de editora, por ahora. Estoy de a poco aprendiendo a apagar esa voz editorial que me habla todo el tiempo en la cabeza cuando me siento a escribir. Es muy difícil ponerse a escribir con ese rol en la cabeza, porque no se lee igual, y no es lo mismo editar textos de otros que la obra propia. Desde hace un par de años estoy dando también cursos de escritura y eso me ayudó bastante con el ejercicio de cambiar de rol e intentar aplicar en mi escritura las cosas que les digo a los alumnos.

—Ya habías escrito un libro de poemas, ¿tenés pensado seguir entre ambos espacios?

—Me encantaría. Salió en abril de este año para la Feria del Libro otro título en Abran Cancha (donde está publicado el libro de poemas). Es un álbum ilustrado, con ilustraciones de Fernando Calvi, que se llama Visitas.
Tengo un par más de proyectos dando vueltas, pero todavía les falta trabajo como para mostrarlos. Lo próximo que salga posiblemente sea en Dábale arroz, un sello artesanal que hacemos con Eduardo Abel Giménez, si logramos dedicarle el tiempo que requiere, para antes de fin de año. Por ahora estoy muy ocupada trabajando en unos textos teóricos para unas clases sobre lectura y escritura de literatura infantil y juvenil. Así que como verás, planes de seguir con la escritura tengo muchos, luego se verá qué y cómo se van concretando. Tanto La misteriosa desaparición del señor Tomás como Visitas tardaron un par de años largos desde que los escribí hasta que finalmente salieron publicados, así que ante todo encaro el tema con mucha paciencia.

—¿Te sentís atravesada por la LIJ o podrías escribir para adultos? ¿Existe un tono o un estilo LIJ?

—Los libros para chicos son el eje en el que trabajo, y disfruto mucho leyendo libros para chicos para el trabajo editorial, para las clases y por gusto también. Pero también leo mucha ficción y no ficción para adultos. Puedo pasar de leer un libro de historietas sin texto para chicos muy chicos a un ensayo sobre la historia de la cultura a una novela de ciencia ficción de los años 60. Esa libertad lectora me permite no sentirme atravesada por los libros para chicos, no en el sentido limitante, al menos, en donde no entra nada más. Me gusta que entre todo y se mezcle en el recorrido lector. Me encanta encontrar ecos o rimas lejanas entre textos que parece que no tienen nada que ver a simple vista, porque de alguna forma creo que los lectores quedamos atravesados por todas las lecturas, desde la primera hasta la actual. Muy modestamente, con un detalle, intenté hacer algo de eso en una parte de La misteriosa desaparición del señor Tomás. Es un texto breve y no quería caer en la cosa de dar un mensaje, pero tampoco quería que Muriel, la protagonista, pareciera una súper chica. A mí me daba miedo levantarme de la cama de noche y atravesar la casa hasta la cocina, y no me pareció natural que Muriel se levantara sin más a resolver todo sola. Entonces parafraseé algo que dice un personaje de Game of Thrones, cuando un padre le dice a un hijo lo que es ser valiente, y lo usé como una frase que Muriel hubiera escuchado de su papá y que se repite para darse ánimo. No importa si nadie se da cuenta nunca. Para mí era en principio un aprendizaje narrativo, aprender de cómo están escritas cosas que me gusta leer y cómo usar esos recursos. Pero además, capaz un papá que le lee el cuento a sus hijos percibe el guiño, o en algún momento esos chicos tienen miedo y tienen una forma de conectar con una idea que a mí me pareció valiosa y que encontré mucho más tarde en mi recorrido lector. Es también una forma de compartir lecturas.

—¿Recordás las sensaciones que te generaban tus primeras lecturas?

—Me acuerdo perfecto la sensación que me producían las lecturas cuando era chica, capaz no me acuerdo las tramas de los libros, pero sí momentos, sí ideas que se me iban quedando y que a veces resonaron mucho más tarde, sí el gusto, la curiosidad, las ganas de leer. Y eso no cambió con los años. No sé si hay un tono o un estilo especial que delimite los libros para chicos, desde el punto de vista de la lectura. Sí, claro, que hay algunos temas que a los lectores más chicos pueden no interesarles, pueden escapar totalmente de su horizonte.

 

Fuente INFOBAE: http://www.infobae.com/cultura/2017/07/11/natalia-mendez-estoy-aprendiendo-a-apagar-esa-voz-editorial-que-me-habla-todo-el-tiempo-cuando-me-siento-a-escribir/

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Isadora Moon

Mitad hada, mitad vampiro ¡y totalmente única!

Isadora Moon es especial porque es diferente. Su mamá es un hada, su papá un vampiro y ella tiene un poquito de los dos.

¡Hadas, vampiros y niños humanos, están todos invitados!

Con irresistibles ilustraciones en negro y rosa y una heroína única, «Isadora Moon» es una encantadora y divertida serie de lecturas ideal para jóvenes lectores que quieren flores y purpurina, pero a los que también les atrae el mundo misterioso de los vampiros.

Para lectores a partir de 7 años

Sobre la autora: Harriet Muncaster estudió ilustración en Norwich, e ilustración de libros infantiles en la Escuela de Arte de Cambridge. Ha publicado media docena de libros sobre brujas, princesas y, ahora, hadas-vampiro. Vive en Hertforshire, Inglaterra.

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