Graciela Montes: un universo necesario

Nuestra querida escritora Sandra Comino hace un recorrido por la obra de Graciela Montes, un fresco sobre como funciona la mente creativa de una de las mujeres argentinas que más sabe sobre literatura infantil y juvenil.

“Montes se destaca por su espíritu crítico y por abordar lugares diferentes, cruzando el amor, la identidad, el poder, lo poético, lo cotidiano y la fantasía”. Un recorrido por la voluminosa obra para chicos y chicas de la Premio Astrid Lindgren, y un detalle de sus aportes en edición, traducción y teoría de la LIJ.

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Graciela Montes es escritora, editora y traductora. Una de las pensadoras que más teoría le ha aportado a la LIJ ―además de su ficción, claro está―. Los libros de ensayo El corral de la infancia y La frontera indómita analizan problemáticas dentro de la lectura y la escritura de lo que se edita para niños y, como siempre ocurre en la mayoría de sus textos, entrecruzan la historia de la infancia (como estadio determinado culturalmente) y de la literatura. Retoma cuestiones en torno a la construcción del espacio poético, el lenguaje “oficial”, el lenguaje silvestre y la influencia de la cultura en la realidad y la fantasía.

Entre otras cosas, Montes fue directora de la colección Los cuentos del Chiribitil del CEAL, cofundadora de editorial El Quirquincho ―donde trabajó desde 1986 hasta 1992― y una de las fundadoras de la revista La Mancha (1996 – 1998) y de ALIJA (Asociación de Literatura Infantil y Juvenil). También fundó Gramón-Colihue. Su labor editorial, en suma, es tan amplia como su obra. Tradujo asimismo la reactualización de La literatura para niños y jóvenes. Guía y exploración de sus grandes temas, de Marc Soriano, doctor en Letras que escribió un exhaustivo análisis de obras clásicas, contemporáneas, biografías y temas. Montes aportó a la traducción una mirada y reflexiones sobre autores y temática latinoamericanos.

Como si todo fuera poco, es una de las pioneras en escribir sobre la dictadura cívico militar en Argentina para niños. Fue en su libro El golpe y los chicos, donde aborda los sucesos a partir del golpe de estado de 1976, la historia de las Madres de Plaza de Mayo, el comienzo de la democracia, el juicio a los comandantes, las leyes de Punto final y obediencia de vida y el posterior indulto. El libro incluye un corpus de testimonios de hijos de desaparecidos (entonces niños), que con sus voces reconstruyen qué les ocurrió. También es autora de Una Historia Argentina, escrita en 12 tomos, y una cronología que abarca desde principios del siglo XV hasta 1983.

Personajes

Sus primeros personajes fueron Odos como Papitodo, que en vez de vivir en una latita de azafrán alquila una habitación en la lata de arvejas del Odo Pancho. Luego se casa con Mamitoda y más tarde nace Nicolodo que viaja al país de la cocina. Más tarde se convierte en mecánico de escarabajos. Teodo inventa cosas “útiles y prácticas”, como un atacordones para ciempiés. Odoacro es albañil y Odosio carpintero. Siguieron otros cuentos como el de Amadeo que no para de crecer. Come cantidades increíbles de buñuelos de acelga, llora gladiolos y ríe figuritas de brillantes; El ratón feroz y Bettina y la máquina del tiempo, entre muchos. Imposible no citar a los entrañables Anita y Federico (personajes que tienen varios libros con diferentes temas), relatos que no se clausuran en una lectura sino que se abren a varias.

A menudo, en la ficción de Montes un hecho cotidiano dispara una acción que es atravesada por la exageración en el tamaño. En algunas, lo fantástico o la magia aparecen como desencadenantes que proponen un juego. La ilustración juega con el texto, y ambos con el lector. Anita junta colores (ilustraciones de Helena Torres), Clarita se hace invisible para asustar a la mamá (ilustraciones de Alejandra Taubin), La pipa del abuelo (ilustraciones Oscar Rojas) “dibuja” y da vida al mismo tiempo. A Juanito (ilustraciones Lucía Vidal) un pájaro lo lleva hasta la luna.

Monstruos y exageraciones

Inesita tiene un monstruo en el bolsillo y así cuenta cómo, en un día de morondanga, pueden pasar cosas Maravillosas, Terribles y Extraordinarias. La palabra (otra vez) dispara la concreción de un hecho insólito (fantástico) y a la vez una justicia poética acude a reparar alguna situación que desencadenó un enojo cotidiano.

La familia Delasoga es una familia “muy atada” porque Juan y María Delasoga “se habían atado un día de primavera con una soguita blanca, larga, flexible, elástica y resistente” y no se volvieron a separar. Pasó lo mismo con los hijos. Y no les resultaba nada fácil acomodar “tanta soga” mientras comían o dormían. Historias de un amor exagerado también inicia el relato un día de morondanga “porque esos son siempre los mejores días”, donde nace un amor, en una escuela, en el momento exacto que Santiago Berón (el más petizo) ve entrar Teresita Yoon (la nueva). No se puede dejar de mencionar El club de los perfectos del barrio de Florida, Otroso un mundo distinto amenazado por una violenta patota, Aventuras y desventuras de Casiperro del hambre donde perro desamparado que debe luchar por sobrevivir en un mundo que no es precisamente un paraíso. Aquí narra en clave picaresca la vida de Casiperro.

Abarcar toda la obra de Graciela Montes en una nota es imposible, pero nos queda mencionar las adaptaciones de Los cuentos de las Mil y Una Noches, Cuentos de la Mitología Griega, Caballeros de la Mesa Redonda y la traducción de los cuentos de Perrault, entre otros títulos, para la colección La Mar de Cuentos.

 

Agradecemos a Sandra Comino y Eterna Cadencia por tan rica información.

Fuente : http://www.eternacadencia.com/blog/libreria/lecturas/item/graciela-montes-un-universo-necesario.html

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El libro argentino cruza el océano

Hoy comienza la Feria del Libro Argentino en Barcelona, en la pequeña y hermosa Librería Calders, en pleno corazón del barrio de Sant Antoni, allí desembarcan algunos libros y autores argentinos. La narrativa femenina tendrá un rol protagónico. Habrá charlas acerca de Mariana Enriquez, Marta Dillon, Paula Porroni, María Eva Pérez y Romina Paula, y presentaciones de los libros de Magalí Etchebarne, Cecilia Fanti y Majo Moirón. El cierre será el sábado 27 con un recital de poesía.

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La programación arrancará con “Editoras de aquí que publican a escritoras de allá”, en la que Valeria Bergalli (Minúscula) y Silvia Sesé (Anagrama) hablarán con la librera Isabel Sucunza sobre Mariana Enriquez y Paula Porroni, argentina que vive en Londres y es autora de la novela Buena alumna. En “Narrar el duelo”, Marieta Gargatagli conversará con el escritor y traductor Andrés Ehrenhaus sobre Aparecida, de Marta Dillon. En “La proximidad del relato”, Santiago Fillol dialogará con Isa Campo y Lupe Pérez García sobre Romina Paula, María Eva Pérez y Mariana Enriquez. En “Las autoras por sí mismas”, Magalí Etchebarne, Cecilia Fanti y Majo Moirón presentarán sus libros recién publicados: Los mejores días (Tenemos las Máquinas), La chica del milagro (Rosa Iceberg) y Lobo rojo (Blatt & Ríos) respectivamente. La única excepción a esta regla será la presentación de Una semana con la muerte del escritor y bandoneonista argentino Darío Polonara (Librooks), novela que obtuvo el premio Prumum Fictum 2017.

El escritor y traductor Andrés Ehrenhaus, exiliado de la dictadura cívico-militar que vive en Barcelona desde 1976, cuenta que la decisión de dedicar esta tercera semana a la nueva narrativa femenina la tomaron con los libreros de Calders, Isabel Sucunza y Abel Cutillas. “La Calders es una librería de autor, por decirlo así: se seleccionan cuidadosamente los libros que se exhiben y venden y, aunque el criterio es amplio, la opinión y el gusto de los libreros interviene de manera sensible en las recomendaciones y en la organización de eventos. Y se dio que últimamente la presencia de autoras argentinas en las mesas y en diversas presentaciones empezaba a ser importante. Así que sumamos uno más uno y dio tres: dedicamos esta edición a la producción y recepción de la nueva literatura femenina argentina, no con un ánimo reivindicativo sino más bien con la idea que guió desde el principio esta iniciativa, que es la de estar atentos a lo que va y viene entre ambas orillas y obrar como modesta caja de resonancia. Muy modesta, hay que recalcar, porque todo se hace a pulmón: sin financiación ni subvenciones ni ayudas, y gracias al esfuerzo de los que participan y ponen el hombro porque sí, porque les entusiasma la idea y la creen necesaria”, plantea Ehrenhaus a PáginaI12.

“Nos interesaba hacer especial hincapié en el aspecto de la recepción en España de la literatura femenina que se está produciendo ahora en la Argentina, y ver cómo y por qué editoriales que se mueven dentro del mainstream literario se habían fijado en autoras como Porroni o Enriquez, que tienen marcas tan descaradamente locales, más incluso que la narrativa escrita por hombres, que Anagrama, por ejemplo, viene publicando desde hace tiempo. No quiero aventurar hipótesis, que las tengo, e iniciar una polémica, sino constatar el hecho de que son varias las autoras jóvenes que están irrumpiendo, algunas con mucha fuerza, en el complejo panorama editorial español –explica Ehrenhaus–. En mi caso, además, leí hace poco los libros de ambas y, a pesar de la diferencia de estilos, registros y temas, me interesó la energía narrativa desplegada, mucho más suelta y librada de corsés intelectuales que la de los autores a los que estamos acostumbrados a este lado del charco”.

¿Qué importancia tiene narrar el duelo en Aparecida de Marta Dillon? “Este tema da para mucho”, reconoce el autor de Un obús cayendo despedaza (2014), Tratar a Fang Lo (2007) y La seriedad (2001), entre otros títulos. “El duelo en España aún no se ha narrado con la crudeza y la sinceridad necesarias porque las investigaciones mismas están paradas, y eso que la dimensión humana de los horrores de la posguerra es mucho mayor que los que cometieron las juntas militares argentinas. España es el segundo país del mundo en número de fosas comunes después de la Camboya de Pol Pot, y quizás el primero, en proporción, en fosas no exhumadas. El ejemplo argentino es, en este terreno, tremendamente botón, porque escracha la voluntad institucional española de no remover demasiado la memoria histórica. En Madrid y Barcelona hubo manifestaciones multitudinarias en contra del 2×1, cosa que tampoco es casual, porque muchos de los que las nutrimos vinimos a parar acá para escapar al genocidio y ahora somos doblemente sensibles –aclara el escritor y traductor–. El libro de Marta Dillon es muchas cosas más que el trabajo de un duelo y de ahí su importancia. Por ejemplo, funciona en el epicentro de una polémica acerca de cómo poner la memoria al servicio de lo que vendrá. La mirada de las nuevas generaciones rompe antiguos clichés políticos y culturales e impone otros nuevos, y obliga a un constante y bienvenido replanteo”.

Ehrenhaus cuenta que Magalí Etchebarne, Cecilia Fanti y Majo Moirón presentarán sus libros en Barcelona. Las tres publican en pequeñas editoriales: Tenemos las Máquinas, Rosa Iceberg y Blatt & Ríos. “Las pequeñas editoriales, acá y allá, se mueven por criterios propios, poco ligados a las políticas de consumo: supeditan el éxito a la calidad, la urgencia a la claridad. Además, comparten criterios de una manera más flexible y horizontal, sin la paranoica prepotencia de los grandes grupos. Creo que hoy en día existen dos tipos de editores: los que matan a la gallina de los huevos de oro a la primera de cambio y los que la alimentan para que ponga, con calma, huevos sanos y nutritivos. Editores, libreros, críticos, autores, lectores, todos somos responsables de la literatura que se hace”, subraya el escritor y traductor, y revela que aún no inauguraron la 3ª Semana y ya hay gente que les pregunta por la 4ª. “Quizás es muy prematuro para decirlo, pero tal vez por pura deformación profesional dediquemos la edición del año que viene a las traducciones y los traductores argentinos a uno y otro lado del Atlántico –anticipa Ehrenhaus–. Si retiráramos de las estanterías los libros españoles traducidos por argentinos, la merma sería notable; si retiráramos los libros traducidos, la merma sería enceguecedora. Ya es hora de que atendamos ese tema como se merece y le demos voz al que la presta”.

Fuente Pagina 12, escrito por Silvina Friera

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Claudia Piñeiro: “Yo no quiero que un gobernante me diga si voy a ser feliz”

Vamos encontrando algunas perlitas de la Feria, esta vez una pequeña crónica sobre la presentación de las Maldiciones, la ultima novela que Claudia Piñeiro presentó a a sala llena. Sin duda uno de los libros más vendidos en el stand. Acá la autora cuenta cómo llegó a narrar una historia que se mete de lleno en el mundo de la política y en sus rincones más oscuros.

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Piñeiro saca un libro cada dos años, autora de Las viudas de los jueves, Betibú y Una suerte pequeña, entre varios otros; estuvo acompañada por la periodista Miriam Molero y por la escritora Débora Mundani –quienes, según reveló Piñeiro, fueron leyendo el texto a medida que ella lo iba haciendo– el encuentro resultó una buena excusa para aproximarse a la cocina de la escritura de la novela, que se sumerge en el mundo de la política para contar la historia de dos hombres. Sus personajes son Fernando Rovira, un emprendedor inmobiliario que lidera un partido político nuevo de la provincia de Buenos Aires llamado Pragma. Y el otro es Román Sabaté, un joven a quien Rovira contrata como secretario privado.

La presentación, que se extendió a lo largo de una hora y media, arrancó con una atrapante introducción de Molero que ubicó al público en el universo de Las maldiciones. La periodista trazó una suerte de división entre dos tipos muy distintos de hacer política: por un lado, el de la vieja escuela, cerca de las ideologías, los ideales y con cierta intención de cambiar el mundo; por el otro, la nueva política, con expertos en marketing, consignas simples y cierta idea del eficientismo como camino para llegar al poder. Sin adelantar muchos datos de la trama “para no spoilear”, señaló que la narración adopta la forma de una “road novel” dado que desde el comienzo los lectores se encontrarán con un Sabaté que por algún motivo debe escapar.

De inmediato Mundani definió a Piñeiro como una escritora “que tiene una antena para captar fenómenos sociales”. “Claudia escribe en vivo y en directo. Hay cuestiones del libro que uno podría afirmar que pasaron ayer”, agregó. En cuanto tomó la palabra, Piñeiro quiso aclarar que cuando se pone a escribir no piensa en términos abstractos, en este caso, vinculados con las ciencias políticas o la sociología. “Uno se sienta a escribir en términos de la propia escritura”, señaló. Luego, con imágenes de políticos que iban acompañando su relato, contó que para este libro entrevistó a los dirigentes Ricardo Alfonsín –quien estaba presente en la sala– y Eduardo Duhalde, a quienes les consultó sobre la llamada “maldición de Alsina”, según la cual ningún político que haya sido elegido como gobernador de la provincia de Buenos Aires puede lograr luego ser electo presidente de la república. Según la autora, su intención fue buscar a dos representantes de los partidos más importantes y tradicionales, el Justicialista y el Radical, de quienes incluyó testimonios en la novela como parte de una investigación de la periodista China Sureda, otro de los personajes centrales del libro.

Para reforzar la contraposición entre la vieja y la nueva política, durante la presentación se proyectó un fragmento del discurso que dio el ex presidente Raúl Alfonsín para el cierre de la campaña presidencial de 1983, en el que, ante una multitud que lo escuchaba de pie en la avenida 9 de Julio, recitó el preámbulo de la Constitución Nacional.

Miriam Molero y Débora Mundani, las presentadoras que acompañaron a Claudia Piñeiro coincidieron con ella en señalar que, a diferencia de esa época, en la política actual “se ha perdido la capacidad argumentativa” de antaño y que esto no pasa únicamente a nivel local. La escritora citó el ejemplo de algunas declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump. “¿En manos de quién estamos? No sabemos. No sabemos si estamos en manos de gente que pasa un examen psicotécnico”, señaló ante las risas de los presentes.
Cuando llegó el turno de las preguntas del público, nuevamente volvió el tema de la apelación a términos de marketing en la política. Piñeiro aclaró que ella no es experta en ciencia política pero que se siente subestimada cuando los dirigentes usan términos como “felicidad” o “amor” en sus plataformas. “Yo no quiero que un gobernante me diga si voy a ser feliz. Porque además: ¿qué es ser feliz?”, apuntó y los presentes nuevamente rieron.

Al ser consultada sobre si esta novela guarda relación con alguna de sus anteriores, aseguró que en cierto sentido se acerca a Betibú o a Las viudas de los jueves porque todas ellas describen la sociedad en la que viven sus protagonistas y que se trata de un libro con mucho humor. “Algunos me preguntan: ¿es de llorar o es policial?”, dijo con ironía, al tiempo que señaló que incluyó detalles históricos sobre la fundación de la ciudad de La Plata y su trazado, entre otros, porque ese entramado la daba curiosidad. “Al que no le gusta lo puede saltear. Si yo escribo el libro que supuestamente el otro quiere leer no tiene gracia”, señaló.

Para finalizar, las presentadoras aclararon que, como en todo libro de Claudia Piñeiro, hay una muerte. “¡Hay un cadáver, como no podía ser de otra manera en un libro de Claudia!”, apuntó Molero y agregó: “El cadáver está ahí, pero a nadie le importa”. “Me gusta poner a los personajes en abismo y el peor abismo es la muerte”, concluyó la escritora, que luego salió al encuentro de sus lectores que la esperaban para la tradicional firma de ejemplares.

Fuente: http://www.infobae.com/cultura/2017/05/01/claudia-pineiro-yo-no-quiero-que-un-gobernante-me-diga-si-voy-a-ser-feliz/

 

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El centenario de Juan Rulfo: la conexión local de un mexicano universal

Narradores, académicos y críticos literarios de la Argentina reflexionan sobre la trascendencia de la obra del escritor a partir de cuatro preguntas clave sobre la vigencia de su literatura.

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En una semana con varios homenajes a Juan Rulfo por el centenario de su nacimiento, cuatro voces autorizadas de la literatura argentina hablan de la obra del genial narrador mexicano, en la que destacan la fuerza de su oralidad, el minimalismo y la presencia de los escenarios místicos, entre los que estacan el pueblo de Luvina, que da nombre a uno de sus cuentos más populares, y Comala, escenario de su novela Pedro Páramo.

Pedro Luis Barcia (académico): En los programas universitarios hoy aparece escasamente. En nuestra cátedra (que no es literaria sino cultural) en una Facultad de Comunicación hace veinte años que tenemos a Pedro Páramo acompañado de una guía de lectura que allana ciertas dificultades textuales. En la escuela secundaria es frecuente que se lean y comenten un par de cuentos de El llano en llamas; acabo de incluir uno en manuales que he revisado. No disponemos de lectometrías -digamos así- probadas de supervivencia en los lectores hedónicos. Su novela no es fácil para un lector no avezado. Más accesibles son sus cuentos. Como en casi todo, tal vez el lector común lo compre más de lo que lo lea. Rulfo tuvo su ola de difusión. Ahora se ha amortecido un tanto, pero como buen clásico que es retornará como las estaciones.

-¿Qué aspectos se valoran más de su literatura? ¿Cómo se lee y cómo se entiende a Rulfo?

Celina Manzoni (académica): La creación de un lenguaje, la construcción de tramas sencillas, en apariencia, pero cargadas de sentido, la profundidad en el trazado de sus personajes. Y me parece que esto es así porque casi todos los personajes de los cuentos de El llano en llamas, por ejemplo, se constituyen, desde una voz reconocible en el cruce entre lo individual y lo social en el llano, un espacio natural inclemente de sus cuentos: la religiosidad y la culpa en “Talpa”; la soledad y el viento en “Luvina”; la injusticia en “Nos han dado la tierra” y en “Es que somos tan pobres”. Pero quizás lo fundamental en la experiencia de la lectura esté en las voces de esos personajes; en su individualidad alcanzan, aunque decirlo así suene algo pedante, la dimensión de lo universal; interpelan, hacen reflexionar, conmueven incluso en su desesperanza o quizás por su desesperanza en la que sin embargo no deja de filtrarse, a veces un pálido humor.

-¿En qué autores contemporáneos del país se puede rastrear la pista de Rulfo?

Manzoni: Héctor Tizón, en sus primeras novelas: Fuego en Casabindo, El cantar del profeta y el bandido y en los cuentos de El jactancioso y la bella y de El traidor venerado, en los años setenta hace suya, si fuera posible decirlo así, la lección de Rulfo. La invención de un lenguaje, su capacidad para expresar un mundo y el ambiente de la puna jujeña lo acercan a Rulfo. Es interesante encontrar algo más que “la pista de Rulfo” en algunos escritores que en el fin de siglo buscan construir una nueva estética. Rulfo pasaría a ser para algunos de ellos algo así como el maestro postergado. Opacado quizá por los brillos del boom, aunque los mayores reconocieron siempre su maestría, escritores jóvenes en diversas geografías de América encuentran o quizá reencuentran a Rulfo y lo homenajean iniciando sus novelas con variaciones sobre el célebre comienzo de Pedro Páramo: “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”. Un inicio que vuelven casi tan célebre como el del Quijote. Enrique Vila-Matas, admirador de Rulfo (y también de Monterroso), empeñado en abrir nuevos caminos para la literatura española, en Historia abreviada de la literatura portátil encomia la superioridad de los textos livianos, de fácil transportación, sobre las obras insoportables y, en consecuencia, intransportables. En Bartleby y compañía se divierte con los autores que han elegido la práctica de lo que denomina la literatura del “no”. También Roberto Bolaño homenajea a Rulfo. En sus “Consejos sobre el arte de escribir cuentos”, dice: “Hay que leer a Rulfo y a Monterroso”, y en uno de sus últimos escritos advierte que “allí mero donde se aburre una osamenta, se puede divisar ya Comala, la ciudad de la muerte”. En fecha reciente, Cristina Rivera Garza publicó en México Había mucha niebla o humo o no sé qué, un libro sobre Rulfo que provocó un escándalo mediático y acusaciones de plagio.

Barcia: Respecto de Rulfo, en Argentina no se dan casos como los de la proyección franca de García Márquez en la obra de nuestra María Granata. Pero puedo señalar la impronta rulfiana en el último Osvaldo Soriano, en relatos de Luisa Valenzuela y en algún cuento de Antonio Di Benedetto, como “Aballay”. Pero esa presencia se da más en la sobrehaz expresiva, que en la intencionalidad semántica.

Schweblin: Creo que hay algo de él en casi toda mi generación. Formé parte hace un mes atrás del jurado que entregó el premio Alfaguara a Ray Loriga. Todo el jurado estuvo de acuerdo en que su novela era muy “rulfiana”, lo que armó una gran discusión acerca de qué era lo rulfiano, y la duda de si acaso no estábamos generalizando demasiado su influencia. Sin embargo, lo primero que dijo Loriga cuando subió a recibir su premio, fue agradecerle “al maestro”, a Juan Rulfo.

-¿Es universal la literatura de Rulfo?

Barcia: Como en todas, la narrativa mexicana tiene muchas naves de cabotaje. Pero desde sus astilleros ha lanzado al mundo buena flota de ultramar: Fuentes, Del Paso, Villoro, Rulfo. Pedro Páramo -que porta en su apellido un sello que asocia hombre y entorno- conlleva en su seno dos o tres mitos asociados: el hijo de la violación que busca su padre, el viaje al infierno, el diálogo escatológico con los muertos. Su relato está transido de ecos del sustrato indígena, del mundo clásico grecolatino, de los libros bíblicos que orean el relato. Todo ello le da apertura universal.

Crotto: Por ejemplo, en “Talpa”, en “No oyes ladrar a los perros” y en aquel fragmento maravilloso de Pedro Páramo donde una muchacha recuerda el entierro de su madre al que no fue nadie, se introduce al lector en la traición de los amantes, en la difícil relación entre padres e hijos y en el dolor por la muerte de la madre. Son temas universales y concretos. Y uno podría entonces decir que sí, que es universal. Pero va más allá. Cuando se lee se vislumbra que hay algo sagrado en esas vidas, que hay algo que las trasciende y que ese algo nos hermana a ellas. Rulfo nos lleva a un misticismo de pies en la tierra.

Tres actividades por Rulfo

Jueves a las 19

Proyección del film Purgatorio, del mexicano Roberto Rochín, basada en textos breves de Rulfo. En el Auditorio Jorge Luis Borges del Museo del Libro y de la Lengua (Av. Las Heras 2555)

Viernes a las 19

“Rulfo desde el presente de la literatura latinoamericana”: mesa redonda con Federico Falco, Liliana Colanzi y Rodrigo Márquez Tizano. En Eterna Cadencia (Honduras 5574)

Hasta julio

Se puede visitar la muestra Juan Rulfo. En la tierra de las voces, en la sala Leopoldo Lugones de la Biblioteca Nacional (lunes a viernes de 9 a 21; sábados y domingos de 12 a 19)

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/2024469-el-centenario-de-juan-rulfo-la-conexion-local-de-un-mexicano-universal

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Kryptonita viaja a Misiones

Leo Oyola presentará Kryptonita, la película, en el Parque del Conocimiento, en la ciudad de Posadas.

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Este jueves desde las 14.30 se proyectará la película Kryptonita en el Teatro de Prosa-Parque del Conocimiento para escuelas secundarias y para las 19 está programada una charla sobre Cine y Literatura, abierta al público en el gimnasio de la escuela Normal Mixta EEUU de Brasil.

La Biblioteca Pública de las Misiones -con el apoyo de Cine.Ar Sala Posadas Del Conocimiento y la Dirección de Educación Superior, CGE, propone un dinámico encuentro entre el cine y literatura, durante dos días, con el escritor de la novela llevada a la pantalla grande en 2015, Kryptonita.  La misma ha sido galardonada como “el libro del año” en el 2011 y adaptada al cine en 2015 por el director Nicanor Loreti.
En diálogo con el lector y/o espectador Kryptonita sugiere que “Superman no cayó en una granja norteamericana sino en un baldío de Isidro Casanova, una localidad en el oeste del Gran Buenos Aires. Y que allí no devino en superhéroe sino en líder criminal…Nafta Súper —el alias de este superhombre alternativo—. Evocando el canon del cómic clásico estadounidense, construido con el vocabulario de la villa, Oyola elabora una crítica social que interpela sentidos y cruza fronteras.

En torno a la dinámica Cine y Literatura se planteará un diálogo con el escritor sobre cuestiones tales como: escribir en estos tiempos, el campo de la literatura y el campo del cine (relaciones de traducción), circuitos de publicación y circulación de producción. El lector joven (o no).

Leonardo Oyola se crió en el oeste del Gran Buenos Aires y se dedica al género policial con un estilo en donde prevalece el lenguaje del barrio con un toque fantástico.

Es licenciado en Ciencias de la Comunicación y ejerce como crítico de cine. Colabora en la edición argentina de la revista Rolling Stone y en Orsai donde durante 2012 entregó bimestralmente el folletín Cruz/Diablo. Sus cuentos han sido seleccionados en varias antologías y medios gráficos de nuestro país, Uruguay, México, Francia y España.

Publicó las novelas “Santería” y “Sacrificio” para la colección Negro Absoluto dirigida por Juan Sasturain. Con “Siete & El Tigre Harapiento” obtuvo la tercera mención del Premio Clarín-Alfaguara en 2004 y “Hacé que la noche venga”, obtuvo el premio revelación 2008 en la Revista Ñ. Le siguió “Bolonqui”, “Gólgota” y “Chamamé” que ganó en 2010 el Premio Dashiell Hammett al mejor policial en la XXI Semana Negra de Gijón.

“Kryptonita” fue elegido el mejor libro de 2011 en Argentina y fue llevado al cine por Nicanor Loreti en 2015 (con guión de Oyola). Su última novela es la infantil “Sopapo”.

Fuente Diario El Territorio: http://www.elterritorio.com.ar/nota4.aspx?c=3613584013384708

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