El santo peregrino

En el mundo del fútbol siempre se escuchan y leen cosas disparatadas. Una de ellas tiene que ver con que Lionel Messi camina mucho en el campo de juego. Afortunadamente, el diez del Barcelona desmiente y pulveriza estos discursos partido a partido. Pero Messi no es el primer caminador famoso de Cataluña. El primero fue “El santo”, un monje cuya vida nos llega a través de César Aira.

 

Fernando Torres
Por Fernando Torres

A nosotros los lectores, muchas veces nos preguntan por cuál libro comenzar a leer a un determinado autor. Es por ello que a la hora de recomendar un libro para hacer “el viaje iniciático” nos fijamos primero en una texto donde se reconozcan los rasgos específicos del autor, sus marcas, su secretos, sus recurrencias en relación a la escritura y al estilo. La última condición es que la historia narrada sea más o menos entretenida, no tanto en términos de diversión sino que tenga la suficiente potencia como para capturar la atención del lector.

Para todos aquellos que quieran leer a César Aira, “El santo”, novela publicada a mediados de 2015 bajo el sello Penguin Random House, es una muy buena puerta de ingreso a su mundo. Para los que ya lo leyeron, está de más decirles que la calidad de la novela está asegurada.

En los últimos siglos de la Edad Media, y tal como nos cuenta el narrador, cuando nada hacía prever su fin, un monje milagroso, en cuyo haber tenía más de ochenta prodigios realizados, le comunica al abad del convento catalán en el que vive, la decisión de volver a su pueblo natal para pasar las últimas horas de su vida.

El abad y los “vecinos” de Cataluña no aceptan la partida de “El santo” ya que, debido a la atracción que generaba en aldeas cercanas y también lejanas, la economía del pueblo se vería afectada sensiblemente.

Para evitar su regreso a la zona etrusca, deciden llevar a cabo un plan innombrable con consecuencias inesperadas para “El santo”. De un momento a otro, su vida ya no sería solo una caminata lenta, reflexión metafísica y religiosa. Los nuevos tiempos, de movimientos y vaivenes llegarán inmediatamente.

Podemos afirmar que “El santo” es una muy buena novela por la creatividad, imaginación e inventiva que ofrece sin mezquindad César Aira. Se despliega su ocurrencia ante cada nuevo rumbo al que se ve llevado por los designios del azar el viejo monje. No deja de ser menos interesante el juego de anacronismos con los que se luce el autor: el plan “Poligamia para todos”; el funcionamiento de lo que sería “el mercado” en épocas anteriores al “protocapitalismo”; pensar la relación costo-beneficio sobre si a un empresario le conviene más un esclavo o un “trabajador libre”.

“El santo” es una novela en la que Aira nunca pierde el hilo del relato, la salida forzada de las tierras en las que siglo más tarde tendrá a otro ser milagroso, también extranjero: Lionel Messi.

Por último, lo que para muchos escritores puede ser un límite, para César Aira es simplemente un marco. El autor ha manifestado en varias entrevistas que en su método de trabajo, una de las tareas que lleva a cabo inexorablemente, es escribir aunque más no sea una página por día, todos los días y sobre todo, porque le gusta.

Sí podemos desmentir a Aira cuando dice que no corrige ni revisa; tal vez sea una exageración: cuando terminen la novela se darán cuenta de esto cuando lean al principio de los primeros capítulos y luego, cerca del final de la novela, la fineza y exactitud con la que narra una micro-historia acerca de las pantuflas que lleva puesta el monje, que fueron cosidas por unas monjitas del convento. Ahí podrán ver que en Aira no hay cabo suelto.

“El santo” de Cesar Aira, un relato que avanza, fluye y huye siempre hacia adelante.

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