Marcelo Figueras: “Sin el Indio Solari y Rodolfo Walsh no podría entenderme a mí mismo”

El biógrafo del Indio Solari acaba de publicar una nueva novela, “El negro corazón del crimen” (Alfaguara), en la que recrea la vida de Rodolfo Walsh mientras escribía “Operación masacre”.

 

marcelo-figueras

Rodolfo Walsh ya había ganado el Premio Municipal de Literatura por Variaciones en rojo, pero todavía no era Rodolfo Walsh. No era el Rodolfo Walsh que conocemos. Y no lo fue hasta que alguien en un café de La Plata le dijo aquella frase que desencadenaría todo: “Hay un fusilado que vive”. Hasta entonces, pasaba el tiempo entre tableros de ajedrez y novelas policiales, hacía traducciones, colaboraba como freelance para la sección de cultura de medios de baja tirada; pero esa frase lo atravesó como un disparo.

“Se deslumbra porque ve la gran historia, el titular del diario: ‘Hay un fusilado que vive’ es como encontrar al hombre que mordió al perro, la primicia imposible”. El que habla es Marcelo Figueras, autor de El negro corazón del crimen (Alfaguara), novela que recrea la vida de Rodolfo Walsh mientras escribía Operación masacre. Con ese libro fundamental, Walsh desenmascaró la trama de conspiraciones oculta detrás de los “fusilamientos de León Suárez”. Pero el Walsh de Figueras es todavía el hombre en crisis movido por dos pasiones: el amor prohibido de Enriqueta Muñiz y las ansias por descubrir y comunicar la verdad. Es el autor que está cambiando de piel, entendiendo que el compromiso político será lo que, de ahí en adelante, rija su vida.

Marcelo Figueras fue convocado por Grandes Libros para hablar de El negro corazón del crimen, pero, como además él está escribiendo la biografía del Indio Solari, el recital del sábado en Olavarría, en el que trágicamente murieron dos personas, fue, ya desde su primera respuesta, un tema que sobrevoló la entrevista. En estos días, Figueras se ha convertido en un activo defensor de Solari a través de las redes sociales, desde donde critica la labor de los medios e intenta mostrar una versión menos crispada de los hechos.

¿Por qué volver a Rodolfo Walsh hoy?

negro corazón—Hay un listado incontable de razones. La que no puedo evitar decir hoy, precisamente hoy, es el periodismo. Si hay un momento, desde la dictadura para acá, en el que necesitamos periodismo de verdad, es este. Walsh es la figura del santo patriarca que investiga lo que tiene que investigar y dice lo que tiene que decir. Aunque signifique que nunca más vas a conseguir trabajo y que tu vida se va a poner patas para arriba, cuando descubrís algo de lo que cual te constan todas las pruebas y es de interés público, tenés que hacer que se sepa. Precisamente en estos días me surge como la necesidad más imperativa.

Es inevitable preguntarte tu opinión de la cobertura del recital de Solari.

—Me pareció criminal, no se me ocurre otro calificativo. Manejar una información tan delicada con un grado de irresponsabilidad tan grande, es criminal. Estas cosas producen conductas en la vida real, uno actúa a partir de lo que cree verdadero, dándole crédito a los que se supone le están informando sobre algo que han chequeado, y esas conductas condicionadas pueden tener consecuencias graves. Hoy, por ejemplo, me levanté con el artículo de un portal de noticias que decía que el Indio se había suicidado. Me parece criminal.

Figueras habla como masticando bronca. Es un momento del reportaje en el que no se permite ni un gesto. Preferiría hablar de su libro, pero sigue:

—Estamos hablando de un periodismo que ha cambiado, porque los medios son distintos y responden a otro tipo de necesidades. Hablamos de una profesión precarizada y pauperizada, que en buena medida está conformada por gente que tiene la misma preparación que la gente que se ofreció como voluntaria durante el paro docente, y que, obviamente, no tiene ningún código ni de ética ni de procedimientos. Si a esto le sumás el componente político de fondo y la forma en la que se manipula determinadas cuestiones… En el lapso de una semana, después de la marcha de los maestros del lunes que fue en orden, hubo tres enormes manifestaciones populares —la marcha de la CGT, el paro de mujeres y el recital del Indio— de las cuales sólo se habla del descontrol, sólo se habla de algo que no es lo central. Más allá de la limitación de los periodistas per se o de las características de los propios medios, hay una manipulación interesada en decir que toda expresión popular es peligrosa. En este sentido, lo que está pasando no es inocente.

 Hay una manipulación interesada en decir que toda expresión popular es peligrosa.

¿No hubo, no digo falta de previsión, pero un desborde de la convocatoria?

—Las dos muertes son una tragedia y nadie pretende minimizarla. Fuera de eso, todas las cosas que pasaron son las mismas que han pasado en todos los conciertos del Indio. Obviamente hay gente que pierde los micros, hay gente que va y no tiene cómo volver. Pasa siempre. No estoy tratando de minimizar, sino de poner en contexto. La cantidad de emergencias que se atendieron el sábado fue menor a la de Tandil. Las muertes son el centro de esta cuestión y es lo que no hay que perder de vista. Pero todo lo demás se lo está leyendo como si no hubiese ocurrido nunca, como si no fuera parte de lo que pasa siempre y de lo que nunca se dice nada al respecto. No estoy diciendo que está bien o mal, digo que muchos parecen descubrir lo que por lo menos lleva 12 años, que son los años de la carrera solista del Indio. Hay mucha gente que se está montando en una indignación sobre algo que hasta este momento había elegido muy convenientemente no ver. Ahora les conviene marcarlo como si fuera una excepción cuando en todo caso fue la norma.

¿Qué conexión hay entre el Indio Solari y Rodolfo Walsh?

—Por lo pronto, son dos artistas que me construyeron. La referencia va inevitablemente de lo estético a lo ético y de lo ético a lo estético. Hay una elección en la manera de practicar el arte, que de ninguna forma se puede separar de determinadas elecciones de vida. Son dos tipos con una ética del trabajo y una búsqueda de la excelencia que en ningún caso implica encerrarse ni en un laboratorio ni en una biblioteca. Todo lo contrario. En ese sentido son dos ejemplos, sin ellos no podría entenderme a mí mismo. Como escritor, siempre me sentí compelido a tragarme esas dicotomías con la que todos hemos crecido…

¿Dicotomías del tipo “literatura y vida”?

—”Literatura vs. realidad”. En el sentido de que nada que remita a algo que pueda ser real merece ser llamado literatura. A esta altura del partido, diría “literatura vs. empatía”: está mal visto ponerse en la piel de alguien que no sea vos mismo, porque se supone que la literatura debería ir por otros carriles. Yo crecí con esas disyuntivas que me ponían adelante, que traen por añadidura esto de que quienes escriben sobre algo que tiene que ver con lo real o con la empatía escriben peor.

 Walsh tiene el estilo más depurado de la literatura argentina después de Borges.

Una lectura prejuiciosa en la que se los engloba a Claudia Piñeiro, a Sergio Olguín y a vos, entre otros.

—Claro. Pero, en este sentido, Walsh es importante porque rompe esta disyuntiva. A todos los demás se nos puede discutir, pero sentate con este tipo y decile que no tiene el estilo más perfecto y depurado posible. Walsh es la perfecta encarnación de ambos mundos. Es un escritor del carajo, que tiene el estilo más depurado de la literatura argentina después de Borges y que, al mismo tiempo, sólo habla de cosas que le parecen trascendentes. Lo que no significa condescendencia en ningún sentido.

Figueras vuele, entonces, al Indio Solari:

— Nadie diría que condesciende —dice—. Tiene un estilo con su propia lógica, que jamás hace nada para tornarse fácil y que, sin embargo, funciona en sus términos y llega a un público que no necesariamente es académico. Es casi más fácil decodificar las letras del Indio en clave puramente literaria, con referencias particularmente exquisitas, que en un lenguaje llano. Sin embargo, llega a gente que, en principio, podría ser considerada como un público imposible para él. Y con Walsh pasa lo mismo: hay una cuestión de depurar el estilo, de hacerlo lo más preciso posible. Pero no para hacerlo más fácil.

Si queres seguir leyendo la entrevista: http://www.infobae.com/grandes-libros/2017/03/14/marcelo-figueras-sin-el-indio-solari-y-rodolfo-walsh-no-podria-entenderme-a-mi-mismo/

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Soda en el circo / CONCURSO

Séptimo Día tuvo su gran noche de estreno

El Cirque Du Soleil inauguró su homenaje a Soda Stereo y hasta el 14 de mayo habrá más de 70 funciones en el Luna Park

Siempre se habló del circo del rock. Bueno, finalmente acá está. La unión entre la compañía canadiense Cirque du Soleil y la banda argentina Soda Stereo produjo un big bang. el viernes pasado se estrenó “Séptimo día. No descansaré” y hasta el 14 de mayo habrá más de 70 funciones en el Luna Park. Luego se trasladará a Córdoba y, más tarde, iniciará su derrotero por América latina. Tal como si se tratara de una gira del trío.

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Queremos recordarles que tenemos Soda Stereo, La biografía total; de Marcelo Fernández Bitar, editado por el sello SUDAMERICANA, en Febrero 2017

A lo largo de su carrera, Soda Stereo creció hasta límites insospechables. Los hechos demuestran que sigue más vigente que nunca. Y ésta es la historia.

Muchos escribieron sobre Soda Stereo, pero pocos conocieron tanto a la banda como Marcelo Fernández Bitar. En los 80, durante la incandescente explosión del rock argentino que cambió para siempre el panorama musical latinoamericano, la acompañó de los sótanos del under a los estadios más grandes del país. En los 90, asistió al corazón de la reinvención sonora del grupo y presenció el último concierto en Venezuela y en Buenos Aires. En los 2000, vivió la trastienda del ya célebre retorno y documentó todo en el libro histórico Diario de gira. Y ahora -cuando la figura de Gustavo Cerati alcanzó su dimensión mítica definitiva y la música de Soda es parte del patrimonio continental- reconstruye, con el testimonio de quienes formaron parte del círculo más íntimo, los momentos más emblemáticos, los episodios más desconocidos y las decisiones más audaces.

Modernos, sónicos, clásicos, Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti impusieron canciones, ropa, cortes de pelo, modos de componer, de tocar, de cantar, e incluso de encarar el inmenso fenómeno que los rodeaba. Este libro, que no ha parado de crecer a la par de la masividad y el reconocimiento que consiguieron, recrea por primera vez la verdadera historia de la banda que cambió la manera de escuchar y ver el rock en castellano no solo en Argentina sino en toda Latinoamérica.

Así empieza la biografía de Soda 

1 – EL INICIO

“Soda Stereo se formó justo antes de la guerra de Malvinas, entre febrero y marzo de 1982, pero la historia viene de antes…”, contestaba Gustavo Cerati cuando le preguntaban por los comienzos de Soda. “Nos conocimos con Zeta estudiando Publicidad en la Universidad del Salvador. A los dos nos copaba la música y habíamos hecho algunas cositas sin importancia”.

Esas “cositas sin importancia” fueron las que de alguna manera posibilitaron llegar a 1982 con cierto trabajo previo. Gustavo Adrián Cerati, que había nacido el 11 de agosto de 1959, aprendió a tocar la guitarra a los nueve años. “A pesar de ser zurdo, por una cuestión práctica la agarré como diestro”, contaba. Zurdo, pero diestro, aprendió primero a tocar los típicos temas sencillos para principiantes, como “Yo vendo unos ojos negros”. A los doce años armó un trío con dos amigos que vivían en el barrio de Caballito. Ensayaban en el sótano de una gran casa en avenida Rivadavia y tocaban en fiestas.

 

CONCURSO SODA

Para los fánaticos y amantes de la música de Soda

Tenemos un par de libros firmados por el autor + posters para regalarte

escribinos y contanos 

¿Cuál es tu canción favorita de la banda?

Y ¿Qué historia hay detrás de ella?

 

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Frida Kahlo

fridaUn libro objeto para regalar y para tener en casa. 

Frida Kahlo

Una preciosa biografía de la pintora mexicana Frida Kahlo ilustrada con las evocadoras imágenes de María Hesse.

«Pies, para qué los quiero si tengo alas para volar».

Frida fue algo más que dolor y angustia. Quiso ser fiel a su arrolladora personalidad y se convirtió en una artista llena de vida. Su pintura es fiesta, color, sangre y vida. Fue una luchadora que decidió ponerse el mundo por montera y una mujer apasionada que no se conformó con estar a la sombra de su gran amor, el pintor Diego Rivera. Frida decidió vivir con intensidad, tanto las desgracias como las alegrías que le deparó la existencia.

Inspirado en las vivencias de la icónica pintora mexicana, este libro ofrece un hermoso paseo ilustrado por su vida y su obra.

La crítica ha dicho…

«Una edición muy cuidada de Lumen en la que Hesse ha trabajado durante un año. “De todo lo que he aprendido me quedo con la intensidad con la que Frida lo vivía todo”, destacó la artista.»
Sur (Gente de Málaga)

 

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El terror nunca muere

Edgar Allan Poe hoy cumpliría 208 años, y la sensación es que sigue vivo continuamente en su obra, generaciones y generaciones lo descubren cada año.

carta robada poe

Fue escritor, poeta, crítico y periodista romántico estadounidense, nacido en Bostón, Estados Unidos, el 19 de enero de 1809. Reconocido como uno de los maestros universales del relato corto, del cual fue uno de los primeros practicantes en su país. Fue renovador de la novela gótica, recordado especialmente por sus cuentos de terror. Inventor del relato detectivesco, también escribió varias obras al género emergente de la ciencia ficción.

Sus padres murieron cuando era niño y fue recogido por un matrimonio adinerado de Virginia. Cursó en la Universidad de Virginia y después se enroló en el ejército. La relación con sus padres adoptivos se rompió en esa época, debido a continuos desacuerdos con su padrastro, que no se bancó su descontrol y termino desheredándolo.

poe, dagerrotipo

POE y la poesía

Respecto a los géneros, Poe sostuvo que la máxima expresión literaria es la poesía, y a ella dedicó sus mayores esfuerzos. Sus poemas no fueron bien recibidos entre la crítica estadounidense, que los juzgó excesivamente artificiosos, pero, a partir de los estudios de Mallarmé, los europeos vieron en Poe a un modélico precursor del simbolismo.

La moda byroniana dejó su impronta en un libro primerizo que publicó con sólo dieciocho años, Tamerlán y otros poemas (1827). En su segunda obra, Al Aaraaf (1829), el poeta celebra una etérea forma de belleza, preludio de la pura “idealidad” a la que aspirará en algunos poemas posteriores. En su tercer libro, Poemas (1831), reunió correcciones de poemas de los dos primeros volúmenes, y agregó seis más. En ellas llegó a la madurez y encontró una voz auténtica, aunque se pueda discernir en ella el eco de Coleridge; su evocación de un mundo ideal y visionario quedaba realzada por el ritmo hipnótico de los versos y la fuerza turbadora de las imágenes.

Su último libro, El cuervo y otros poemas (1845), es la expresión de su pesimismo y de su anhelo de una belleza ajena a este mundo. Algunas de las composiciones de Poe, desgajadas de los poemarios de que forman parte, alcanzaron una notable popularidad. Es justamente célebre su extenso poema El cuervo (The Raven, 1845), donde su dominio del ritmo y la sonoridad del verso alcanzan el máximo nivel. Manifiestan idéntico virtuosismo Las campanas (The Bells, 1849), cuyo resonar, que acompaña las diversas etapas de la vida humana desde la infancia hasta la muerte, se evoca con reiteraciones rimadas y aliteraciones; Ulalume (1847), un recorrido de la tristeza a la ilusión que cae de nuevo en la desesperanza; y Annabel Lee (1849), exaltación de un inocente amor infantil que ni la muerte puede truncar.

POE en su salsa

Si bien su carrera literaria se inició con su libro de poemas, Tamerlane and Other Poems (1827); viendo una salida económica más viable dirigió sus esfuerzos a la prosa, escribiendo relatos y crítica literaria para algunos periódicos de la época; el cuento corto fue su especialidad ya que le daba más posibilidad en espacios limitado, o sea la capacidad de contar y trasmitir una fuerte sensación en ocas palabras; y así modificó el genero, y de destacó por crear un estilo propio macabro y gótico.

Vida y muerte

Debido a su trabajo, vivió en varias ciudades: Baltimore, Filadelfia y Nueva York. En Baltimore, en 1835, contrajo matrimonio con su prima Virginia Clemm, que tenía trece años de edad. En enero de 1845, publicó un poema que le haría célebre: “El cuervo”. Su mujer murió de tuberculosis dos años más tarde. El gran sueño del escritor, editar su propio periódico (que iba a llamarse The Stylus), nunca se cumplió.

Su cuerpo físico nos dejó el 7 de octubre de 1849, en la ciudad de Baltimore, cuando contaba apenas cuarenta años de edad. La causa exacta de su muerte nunca fue aclarada. Se atribuyó al alcohol, a congestión cerebral, cólera, drogas, fallo cardíaco, rabia, suicidio, tuberculosis y otras causas.

 

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Bruce Springsteen: Born to run

Bien arriba, así arranca este reseña lúcida, a todo volumén escrita a golpe de corazón por Fernando Vignone, librero de alma.

Rockera y rockeada como a nosotros nos gusta… Ahí va 1, 2, 3

Fernando Vignoni, Ateneo Grand Splendid

Mazazos rockeros de tres minutos. Esa es la forma que encontró Bruce Springsteen para darse a conocer. Su forma descarnada para exhibir las virtudes y falencias de la clase trabajadora norteamericana, le generó un feedback con su público que lo transformó en uno de los últimos mesías del entretenimiento norteamericano.

Entonces, ¿cómo reaccionar ante este Born to Run, en el cual él se pone en la piel de uno más de sus working class heroes? ¿Estará a la altura de sus letras? ¿Será un plomo? Todo esto se disipa al momento de abrirlo. En los dos primeros capítulos “Mi calle” y “Mi casa”, intuimos que este relato nos llevará a través de una larga carretera, viajando por el planeta Springsteen con sinceridad y sin esquivarle a ninguno de sus traumas y miedos. Descubrimos a un muchacho de barrio trabajador que si no fuera por el top 40 que escuchaba con su madre y la aparición de Elvis en el Ed Sullivan Show, hubiese terminado trabajando en una fábrica automotriz como cualquier otro de sus vecinos.

A través de las páginas, este pequeño solitario va forjando reconocimiento como guitarrista y cantante en la escena local de la costa de New Jersey, y con ello la aparición de sus primeros fantasmas, los cuales lo van a llevar a varios pozos depresivos a través de su vida. Seremos parte de la intempestiva relación con su padre, su devoción al trabajo y los primeros amores.

Todo fanático se sentirá inducido a leer el libro con un reproductor al lado para sacarle el máximo jugo a esos pasajes y sentirse parte del proceso de grabación del magnánimo y magnífico Born to Run , revivir la performance en estudio de la E Street Band, sentirse espectador privilegiado de la grabación de Nebraska (disco intimista grabado en una cabaña con una porta estudio de cuatro canales) o compartir la alegría de sentirse el dueño del mundo musical al escuchar la mezcla final de Born in the USA realizada por el gran hacedor de hits Bob Clearmountain.

Hacia el final del libro, quedamos convencidos que no sólo es una de las mejores biografías de la historia, sino un gran candidato a ganar el título de la Gran Novela Americana.

En tiempos donde algunos discuten si la literatura sólo se encuadra en un formato determinado (a cuenta del Nobel entregado al viejo Dylan), Richard Ford, gran novelista y periodista americano, quien se había negado históricamente al pedido del New York Times para escribir reseñas de algunos de los libros que salían como portada en el suplemento cultural de los domingos (quizá la sección del diario más leída en el mundo) llamó a la redacción ofreciéndose para escribir sobre el libro de su idolatrado Springsteen.

Así que ya saben, tomen el libro y devórenlo con algunos de sus discos sonando al palo y estarán eternamente agradecidos a ese ítalo-irlandés-americano, que lo único que quiso fue poder vivir de lo que amaba, y que a través de mucho trabajo y constancia forjó una de las descripciones mas profundas y honestas de lo que es ese monstruo llamado Estados Unidos de Norteamérica.

 

¡Larga vida al Boss!

Fernando Vignoni

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