Natalia Méndez: “Estoy aprendiendo a apagar esa voz editorial que me habla todo el tiempo cuando me siento a escribir”

natalia mendez

Natalia Mendez es actualmente editora de Edelvives acaba de sacar un nuevo libro para chicos, La misteriosa desaparición del Señor Tomás, con ilustraciones de Patricia López Latour.

tapa mendez

Muriel es una niña que vive con su su padre, su hermana Larisa y el señor Tomás, un gato negro muy esponjoso y muy dormilón. Una tarde, vuelven del colegio y descubren que el señor Tomás no está por ningún lado. Lo llaman, le ofrecen su comida favorita, preguntan a algunos vecinos, pero no hay caso. Muriel no piensa darse por vencida, tiene que descubrir qué pasó con su gato.

Editado en la colección Caminadores, del sello PRIMERA SUDAMERICANA, es ideal para chicos a partir de 4 años.

Natalia Méndez: Nació en Buenos Aires, en 1976. Trabaja en el área de edición de libros para niños y jóvenes desde 2002.  Es profesora, escritora y editora, especializada en Literatura Infantil y Juvenil. Es también autora de Hojas sobre la almohada (Abran Cancha, 2014). Además, hace los visuales con papeles recortados y retroproyector para el grupo de música infantil Únicanuez y tiene el pequeño sello de edición artesanal Dábale arroz, junto con Eduardo Abel Gimenez.

 

Aquí reproducimos una entrevista:

Natalia Méndez es un referente en la cultura de la infancia: edita, escribe, moldea, pliega, crea, y todo eso sin abandonar a la lectora que fue de chica. Trabaja en la edición de libros para niños y jóvenes desde 2002. Actualmente es la responsable del área de libros infantiles y juveniles de Edelvives Argentina. Dicta clases en la Carrera de Edición en la UBA y escribió Hojas sobre la almohada (poesía, ilustrado por Fernando Calvi, Abran Cancha, 2014) y Visitas (libro álbum, ilustrado por Fernando Calvi,  Abran Cancha, 2017). Además, da clases de origami en Origamiteca y tiene el pequeño sello de edición artesanal Dábale arroz y un emprendimiento de cerámica y minilibros llamado A la zorra.

 

—¿Cómo surgió La misteriosa desaparición del señor Tomás?

—Así como lo ves, ese cuento tiene un montón de reescrituras y cambios de forma. La primera versión fue por un pedido de Mariana Vera, directora del área de infantiles en Penguin Random House, con quien yo trabajé muchos años. Era para otra colección que al final nunca salió, pero como el texto que les mandé les había gustado lo pasaron a Los caminadores, una colección que me encanta, y me puso muy contenta que lo quisieran para ahí. La última versión, a partir de unos comentarios muy acertados de la editora, es muy diferente. Había que cambiar casi toda la resolución de la historia, y ya estaba por abandonar porque no se me ocurría bien cómo resolverlo, hasta que pensé en usar una vuelta hacia lo fantástico (la primera versión era más bien realista) y darle más protagonismo al gato. Creo que ganó con ese cambio y yo me divertí mucho más con las cosas que hacían los personajes. Espero que los lectores también.

—Vos sos editora, ¿cómo se maneja el trabajo de escritora, desde ese doble rol? ¿Algo pesa más?

—Sí, pesa mucho más mi trabajo de editora, por ahora. Estoy de a poco aprendiendo a apagar esa voz editorial que me habla todo el tiempo en la cabeza cuando me siento a escribir. Es muy difícil ponerse a escribir con ese rol en la cabeza, porque no se lee igual, y no es lo mismo editar textos de otros que la obra propia. Desde hace un par de años estoy dando también cursos de escritura y eso me ayudó bastante con el ejercicio de cambiar de rol e intentar aplicar en mi escritura las cosas que les digo a los alumnos.

—Ya habías escrito un libro de poemas, ¿tenés pensado seguir entre ambos espacios?

—Me encantaría. Salió en abril de este año para la Feria del Libro otro título en Abran Cancha (donde está publicado el libro de poemas). Es un álbum ilustrado, con ilustraciones de Fernando Calvi, que se llama Visitas.
Tengo un par más de proyectos dando vueltas, pero todavía les falta trabajo como para mostrarlos. Lo próximo que salga posiblemente sea en Dábale arroz, un sello artesanal que hacemos con Eduardo Abel Giménez, si logramos dedicarle el tiempo que requiere, para antes de fin de año. Por ahora estoy muy ocupada trabajando en unos textos teóricos para unas clases sobre lectura y escritura de literatura infantil y juvenil. Así que como verás, planes de seguir con la escritura tengo muchos, luego se verá qué y cómo se van concretando. Tanto La misteriosa desaparición del señor Tomás como Visitas tardaron un par de años largos desde que los escribí hasta que finalmente salieron publicados, así que ante todo encaro el tema con mucha paciencia.

—¿Te sentís atravesada por la LIJ o podrías escribir para adultos? ¿Existe un tono o un estilo LIJ?

—Los libros para chicos son el eje en el que trabajo, y disfruto mucho leyendo libros para chicos para el trabajo editorial, para las clases y por gusto también. Pero también leo mucha ficción y no ficción para adultos. Puedo pasar de leer un libro de historietas sin texto para chicos muy chicos a un ensayo sobre la historia de la cultura a una novela de ciencia ficción de los años 60. Esa libertad lectora me permite no sentirme atravesada por los libros para chicos, no en el sentido limitante, al menos, en donde no entra nada más. Me gusta que entre todo y se mezcle en el recorrido lector. Me encanta encontrar ecos o rimas lejanas entre textos que parece que no tienen nada que ver a simple vista, porque de alguna forma creo que los lectores quedamos atravesados por todas las lecturas, desde la primera hasta la actual. Muy modestamente, con un detalle, intenté hacer algo de eso en una parte de La misteriosa desaparición del señor Tomás. Es un texto breve y no quería caer en la cosa de dar un mensaje, pero tampoco quería que Muriel, la protagonista, pareciera una súper chica. A mí me daba miedo levantarme de la cama de noche y atravesar la casa hasta la cocina, y no me pareció natural que Muriel se levantara sin más a resolver todo sola. Entonces parafraseé algo que dice un personaje de Game of Thrones, cuando un padre le dice a un hijo lo que es ser valiente, y lo usé como una frase que Muriel hubiera escuchado de su papá y que se repite para darse ánimo. No importa si nadie se da cuenta nunca. Para mí era en principio un aprendizaje narrativo, aprender de cómo están escritas cosas que me gusta leer y cómo usar esos recursos. Pero además, capaz un papá que le lee el cuento a sus hijos percibe el guiño, o en algún momento esos chicos tienen miedo y tienen una forma de conectar con una idea que a mí me pareció valiosa y que encontré mucho más tarde en mi recorrido lector. Es también una forma de compartir lecturas.

—¿Recordás las sensaciones que te generaban tus primeras lecturas?

—Me acuerdo perfecto la sensación que me producían las lecturas cuando era chica, capaz no me acuerdo las tramas de los libros, pero sí momentos, sí ideas que se me iban quedando y que a veces resonaron mucho más tarde, sí el gusto, la curiosidad, las ganas de leer. Y eso no cambió con los años. No sé si hay un tono o un estilo especial que delimite los libros para chicos, desde el punto de vista de la lectura. Sí, claro, que hay algunos temas que a los lectores más chicos pueden no interesarles, pueden escapar totalmente de su horizonte.

 

Fuente INFOBAE: http://www.infobae.com/cultura/2017/07/11/natalia-mendez-estoy-aprendiendo-a-apagar-esa-voz-editorial-que-me-habla-todo-el-tiempo-cuando-me-siento-a-escribir/

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“El booktuber es una tendencia en alza que sirvió para romper con el individualismo de la literatura”

Entrevista uno de los booktubers del momento, el joven español Sebastián García Mouret, periodista y escritor asturiano de 20 años, quien se describe a sí mismo como “un escritor de nacimiento, periodista de corazón, conferenciante de afición y youtuber de profesión”.

booktubers

En internet, los blogs y las redes sociales hay cabida para multitud de temáticas. Quizás lo que para muchos aun es algo nuevo -al menos para Santiago del Estero- el fenómeno del youtuber de literatura (o booktuber), despierta grandes seguidores en nuestro país y el mundo entero.

Ese será una de las grandes propuestas que traerá para este año la 43ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires que se hará del 27 de abril al 15 de mayo.

La movida juvenil de la Feria del Libro contará con la presencia de este referente de los adolescentes lectores que seguramente, como lo hace a través de las redes sociales y desde su cuenta de YouTube, será una buena oportunidad para opinar libremente sobres libros y descubrir nuevas lecturas, abrir mentes a otros gustos e interactuar con personas que tienen la misma pasión.

“Creo que un adolescente necesita ver que existe una literatura que hable su mismo lenguaje, y que no todos los libros tienen un autor muerto hace cuatrocientos años”, revela el aficionado de los libros.

“Mis planes de convertirme en un escritor ermitaño y solitario, recluido en alguna cabaña perdida de algún bosque incomunicado con el mundo, se vieron frustrados”, cuenta el joven asturiano. Sin embargo, con internet y especialmente mediante YouTube, Sebastián pudo desarrollar su pasión por la literatura y compartirla con cientos de miles de personas, no sólo en España, sino en todo el mundo.

“El booktuber es una tendencia en alza que sirvió para romper con el individualismo de la literatura” – El Liberal

Para saber un poco más sobre Sebastián García Mouret, se lo podrá ver en acción en la tercera edición del “Encuentro Internacional de Booktubers”, del que participarán jóvenes lectores activos de toda América Latina y de otros países de habla hispana. Será el viernes 12 y sábado 13 de mayo.

Un conocido en las redes (entrevista)

Con el paso del tiempo, la constancia con la que subía videos a la web y su notorio gusto por la literatura, lo llevaron a Mouret a ser reconocido dentro del mundo de YouTube.

El joven español, contó a Viceversa sobre sus expectativas de llegar a la Argentina y conocer en profundidad la producción literaria del país, y por supuesto, intercambiar con los booktubers.

“Pues tengo las expectativas sumamente altas. Argentina es un país que no conozco, y una feria de la que me han hablado muchísimo (todo han sido cumplidos), así que tengo unas ganas inmensas de llegar y encontrarme con el público argentino”, recalcó.

¿Cómo explicarías el fenómeno “booktuber”? ¿Crees que es una tendencia en ascenso o es más bien algo pasajero?

“El booktuber es una tendencia en alza que sirvió para romper con el individualismo de la literatura” – El Liberal

-Es una tendencia en alza, aunque claro ¿Qué te va a decir un booktuber? Lo explicaría como un fenómeno liberalizador de la lectura. Nos ha brindado un espacio sin elitismos ni reproches para hablar de todo tipo de literatura y disfrutando de este acto tan entretenido y enriquecedor. Los lectores (y especialmente los lectores jóvenes) necesitaban un espacio donde compartir esta afición en libertad, y romper con el individualismo de la literatura… de las clases magistrales y de los críticos de los periódicos. Y ese espacio lo han encontrado en booktube.

¿Puede ser un gran negocio independiente recomendar libros en YouTube?

-Puede llegar a serlo, por supuesto. Allá donde haya público, habrá marcas interesadas en comprar un espacio delante de ese público.

¿Te parece que los booktubers fomentan el hábito de la lectura?

-Sin dudarlo ni un segundo, aseguro que el movimiento booktuber, y lo he vivido en mis carnes, ha sido capaz de acercar la lectura a muchos reticentes que no querían abrir un libro. No hemos hecho nada extraordinario, la lectura ya tenía las herramientas para engancharlos, pero les hemos hablado en un lenguaje cercano y ameno, y les hemos hablado de novelas que igual no conocían.

¿Qué libros clásicos de la literatura has compartido en YouTube?

“El booktuber es una tendencia en alza que sirvió para romper con el individualismo de la literatura” – El Liberal

-¡Incontables! Desde Jane Eyre, a Don Quijote, pasando por Orgullo y Prejuicio o incluso Frankenstein… y ¿cómo olvidar al guardián entre el centeno?

¿Qué impacto consideras que tiene este fenómeno en Argentina?

-Muy grande. Inmenso diría yo. Es de las audiencias más presentes en los análisis de booktube. Comparten, comentan, tuitean, disfrutan y sobre todo, leen.

¿Cree que esta experiencia le ha permitido a muchos jóvenes tomar por primera vez un libro?

– No es que lo crea, es que me lo confirman constantemente. El feedback que recibo a diario son jóvenes dándome las gracias por mostrarles una novela, padres encantados con que sus hijos les pidan libros gracias a booktube o incluso profesores que disfrutan poniendo nuestros vídeos en el aula.

¿Los jóvenes han descubierto las capacidades potenciales de la red?

-Todo lo contrario. La red nos ha mostrado a todos las capacidades potenciales de los jóvenes. Y me incluyo. Siempre fui muy invisible a los ojos de mis profesores. Años más tarde (ya en la universidad) muchos se asombraron de la “doble vida” en la red que llevaba, mientras me daban clase. Hay que aprender a conocer a los jóvenes, y que mejor espacio para conocer a una persona que aquel en el que se siente libre.

¿Qué escritor argentino te gustaría recomendar a los jóvenes lectores?

“El booktuber es una tendencia en alza que sirvió para romper con el individualismo de la literatura” – El Liberal

-¡Válgame el cielo! Yo voy a Argentina a que me recomienden ustedes su literatura a mí… quiero volver impregnado de autores de esa tierra. Aunque siento debilidad por Alejandra Pizarnik y Julio Cortázar, por supuesto.

Quién es Sebastián García Mouret

Es booktuber, escritor, periodista y conferenciante. Trabaja como lector editorial para Penguin Random House y crea contenidos audiovisuales en cuatro canales: SebasGMouret, ConSebas, o Rocho das ideas y El coleccionista de Mundos. En la actualidad, este último es uno de los videoblogs sobre literatura juvenil más influyentes. También colabora en la revista literaria “El templo de las mil puertas” y dirige la revista Culturetas. Además participa en ferias y da charlas relacionadas con el fomento de la lectura, los jóvenes, la tecnología y las nuevas oportunidades de la red.

Crea contenidos en Youtube, reseña libros en videoblogs sobre literatura juvenil. Es muy seguido en internet.

 

Fuente:El Liberal http://www.elliberal.com.ar/noticia/332228/booktuber-tendencia-alza-sirvio-para-romper-individualismo-literatura 

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¿Cómo sueña Rodrigo Fresán?

Rodrigo Fresán, visitó Buenos Aires la semana pasada, y vino a presentar La parte soñada, segundo libro de la trilogía que inició con La parte inventada. Considerado uno de los “herederos del Boom” por el diario El País, alabado por Roberto Bolaño, Enrique Vila- Matas, Patricio Pron e Ignacio Echeverría. Investiga en esta segunda parte los engranajes que hacen funcionar la mente de un escritor, y se pregunta ¿Cómo sueña un escritor?.

Nacido en Buenos Aires, en 1963, es autor de Historia argentina, Vidas de santos, Trabajos manuales, Esperanto, La velocidad de las cosas, Mantra, Jardines de Kensington, El fondo del cielo y de La parte inventada y La parte soñada, primeras obras de una trilogía en curso. Todos sus libros han sido publicados en varios idiomas con gran éxito de crítica. Fresán vive desde 1999 en Barcelona, colabora en numerosos medios periodísticos nacionales y extranjeros, y ha traducido, prologado y anotado libros de Anne Beattie, Roberto Bolaño, John Cheever, Denis Johnson y Carson McCullers, entre otros.

Aquí reproducimos una entrevista que le realizo la agencia de noticias Telam, durante su encuentro con la prensa.

“Aquello que llamamos realidad es una construcción consensuada para no volvernos locos”

Fresan

Desde el comienzo de su oficio escritor hace más de 25 años, Rodrigo Fresán ha delimitado un campo de acción cifrado por la cultura pop y la erudición literaria que reaparece ahora en “La parte soñada”, un texto pantagruélico que relega la peripecia central para discurrir sobre la naturaleza anárquica del sueño y los materiales inconscientes que abastecen la imaginación de un escritor.

Más un tríptico que una trilogía, en tanto sus componentes se articulan en simultáneo y no bajo la idea de una secuencia temporal, este nuevo experimento literario del autor de “Historia Argentina” representa el eslabón intermedio de una apabullante indagación sobre los modos en que se interrelacionan la invención, el sueño y la memoria en el fatigoso proceso que antecede al surgimiento de una obra literaria.

En esta novela que llega después de “La parte inventada” (y antes de “La parte recordada”), Fresán propone una aproximación a los sueños como insumo de la ficción pero también de la propia vida. Y bajo esa excusa, el autor de “Vidas de santos” y “Trabajos manuales” no pierde la oportunidad de desplegar su portentosa ilustración literaria y musical, que como en loop trae una y otra vez las referencias al “Visions of Johanna” de Bob Dylan y al escritor ruso Vladimir Nabokov, uno de sus principales tutores literarios.

“Cuando se deja de soñar no solo se pierde la posibilidad de imaginar las cosas que no pasaron ni pasarán nunca sino también la memoria de las cosas que pasaron”, suelta uno de los personajes más enigmáticos de la novela, un escritor atrapado en la incerteza y la desazón: “Sus motivaciones y movimientos son muy líquidos. Este hombre es un signo de los tiempos… o mejor dicho de los destiempos”, define Fresán en diálogo con Télam, en una fugaz visita a Buenos Aires que pone un paréntesis a su residencia de más de una década en Barcelona.

– Télam: ¿”La parte soñada” interpela solo los disparadores de tu obra o es también una exploración sobre la manera en que lo onírico opera sobre la propia vida?
– Rodrigo Fresán: Se podría hablar de una historia paralela a la de la Humanidad: la de los sueños que han generado guerras, proyectos, conquistas… El sueño insume una tercera parte del total de nuestras vidas. Tan importante es, que a lo largo del tiempo han surgido un montón de intentos de sistematizar eso, desde los oráculos hasta Freud, pasando por las últimas investigaciones neurológicas. El de lo sueños es un territorio muy próximo a la literatura y en ese sentido me interesa abordar las simetrías entre ambos: por qué se te ocurren ciertas cosas y no otras, sumado a la falta de dominio de lo que está haciendo tanto quien sueña como quien escribe.

– T: La obra excede los límites de la indagación literaria para avanzar en la idea de construcción que asume toda verdad ¿Se trata de avanzar sobre la “buena prensa” que siempre ha tenido la verdad?
– R.F: Sí, de hecho uno de los héroes no secretos del libro es Vladimir Nabokov, que dijo alguna vez que la realidad estaba sobrevalorada. El lo dijo desde un punto de vista artístico en cuanto a que los escritores no debían apoyarse tanto en la realidad a la hora de armar ficciones, pero lo más cómico de todo es que las últimas investigaciones de la mecánica cuántica apuntan justamente a la idea de que aquello que entendemos por realidad es una especie de construcción consensuada para no volvernos locos. La realidad está llena de elipsis, de puntos muertos, de agujeros, de contradicciones y hasta de olvidos. Muchas de las manifestaciones literarias que se entienden como experimentales o vanguardistas están más cerca de cómo pensamos o de cómo transcurre nuestra vida que la gran novela realista del siglo XIX.

– T: Hace tiempo que trabajás desatendiendo las fronteras entre los géneros ¿El desdoblamiento en categorías como la ficción o el ensayo encorsetan la literatura?
– R.F: Es que no pienso en términos de género. Al día de hoy mucha gente no logra descifrar a cuál pertenece por ejemplo “Historia argentina”… la verdad es que yo tampoco. Es una marca de mis escritura y a la vez un signo de los tiempos, algo que define a mi generación. Ahora tal vez hay un exceso de zapping, de “short attention”, de spam… Me tocó vivir una época donde estaba la novedad de cambiar de canal pero tal vez no había demasiados canales como ahora. Más allá de eso, creo que es una conducta muy típica del escritor argentino esta fluidez de los géneros en términos de que nunca está claro si una obra es un ensayo, una novela o un libro de cuentos.. Piglia hacía mucho esta operación pero esto está en la literatura argentina ya desde el “Facundo” de Sarmiento. Todas las grandes novelas argentinas son muy raras desde el punto de vista formal: “Rayuela”, “Sobre héroes y tumbas”, “Respiración artificial”, “Adán Buenosayres”…

– T: El libro habla también de cómo la tecnología trama hoy las relaciones y los consumos. “¿Verdad que hasta hace no mucho había menos cosas que les gustaban y que se tomaban su tiempo para pensar si algo era digno de un like o no?”, dice uno de los personajes en una larga diatriba contra este nuevo paisaje social en el que todo aparece mediatizado por pantallas ¿Esta nostalgia pre-tecnológica se hace extensiva a la literatura?
– R.F: Es que nos estamos pasando un poco. Hubo un momento en nuestras vidas en que sabíamos por los menos 25 teléfonos de memoria. Extraño discusiones con mis amigos hasta las dos de la mañana peleándonos sobre si Bill Murray estaba en tal o cual película. Y no había modo de averiguarlo. Ahora esas discusiones se zanjan en un segundo. Yo añoro un poco eso. No hay tiempo para que decante nada. En ese sentido, la práctica de la lectura y la escritura sigue teniendo un tiempo todavía … se está convirtiendo en la más lenta de las artes probablemente. Piglia decía que todo arte recién podía volverse vanguardista cuando aparecía un nuevo arte. Por ejemplo, la pintura se pudo volver vanguardista cuando surgió la fotografía; la fotografía cuando surgió el cine; el cine cuando llegó la televisión. Y la televisión recién pudo hacer lo mismo cuando surgieron las redes sociales. Es una linda teoría, pero más allá de lo acertada que sea, es curioso que la literatura vaya en solitario y no haya surgido nada para que pueda volverse vanguardista. Al mismo tiempo puede ser realista, convencional, conservadora, vanguardista, puede suceder todo en un mismo plano… es como un verso libre.

Fuente:http://www.telam.com.ar/notas/201704/185382-rodrigo-fresan-literatura–lectura.html

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César Aira: “La literatura no tiene ninguna obligación con la sociedad”

Alguna vez lo llamaron ‘el secreto mejor guardado de la literatura argentina’, pero hoy -con 67 años- ya es uno de los escritores vivos más importantes de América Latina.

César Aira nació en Coronel Pringles, Argentina, en 1949. Desde 1967 vive en Buenos Aires, dedicado a la escritura de novelas, ensayos y muchos textos que oscilan entre ambos géneros, y a la traducción.

César Aira es uno de los narradores más radicalmente originales, imaginativos, inteligentes y delirantes. Su obra se ha publicado profusamente en Argentina, Chile, México y España, y varias novelas suyas han sido traducidas al alemán, al inglés, al francés y a otras lenguas. Colaborador habitual de diversos periódicos y medios de comunicación, también ha ejercido la docencia en las universidades de Buenos Aires y Rosario.

cesar aira

Aquí reproducimos una entrevista de Semana.com de Colombia, en una nota donde Aira demuestra una vez más su humor, su potencia narrativa y su forma directa de ser y vivir.

Periodista: Usted es un escritor muy prolífico, ha escrito más de 80 novelas y normalmente publica de a dos o tres por año. Pero la última, El Santo, salió en 2015, ¿por qué paro?

César Aira: Hice huelga porque me cansé de que me pusieran ese mote de ‘prolífico‘. Empecé a notar que nadie decía que mis últimos libros eran buenos, sino que eran muchos y eso me enojó un poco. Sobre todo una crítica de El Santo, justamente, que empezaba diciendo “¡Otra novela de Aira! ¿Valdrá la pena leerla? Si cuando la terminemos ya habrá aparecido otra”… Así que decidí dejar de sacar cosas por un tiempo.

Periodista: ¿Pero siguió escribiendo?

C. A.: Sí. De hecho voy a volver a publicar. Este año sale otra novela. Perdón… otras (Risas).

P: A pesar de su huelga, Penguin Random House sacó el año pasado una biblioteca con varios de sus libros…

C. A.: Es que tenían muchos libros míos ya publicados. Quisieron reunirlos con un mismo diseño y le pusieron ese nombre: ‘Biblioteca Aira‘. Está bien. Me gusta porque yo toda mi vida he sido un hombre de libros y tener una colección con ese nombre suena bien.

P: Además de ellos, usted también trabaja con editoriales pequeñas. Las que algunos llaman ‘independientes’…  ¿Hay alguna diferencia entre trabajar con ellas y trabajar con las más grandes?

C. A.: La libertad de volumen. Las editoriales grandes piden pasar de las 150 páginas y ponen algunos límites. En cambio las pequeñas no. Estas han proliferado en Argentina y creo que en el resto del mundo porque se ha hecho mucho más fácil el proceso de imprimir. Además, algunas son de amigos míos que me permiten todo: si les doy un libro de 20 páginas, lo sacan. También me dan más libertad de experimentar. Sin embargo la diferencia ya no es tanta porque yo he terminado haciéndome muy amigo de todos mis editores, incluso en las editoriales grandes. Quizá es por un complejo de culpa, porque sé que conmigo están perdiendo plata y no les importa porque les gusta lo que escribo.

P: En Colombia también hay un boom de pequeñas editoriales, ¿cree que esa tendencia es buena para el mercado literario?

C. A.: Yo creo que es bueno… aunque al final no lo sé, porque también veo que se está escribiendo demasiado. Un amigo mío dice “porque no dejan escribir a los dos o tres que saben escribir y se callan la boca” (Risas). Aunque bueno, así haya mucha industria editorial y mucho libro, uno no puede esperar a que aparezca un gran escritor cada semana o cada mes, ni siquiera cada año. Un escritor realmente buen va a aparecer cada 30 o 50 años.

P: ¿Y cuál cree que ha sido el último gran escritor?

C. A.: Borges fue un gigante. Creo que Kafka y Borges fueron los dos grandes del siglo XX. En Argentina acaba de morir uno que fue realmente grande: Alberto Laiseca, creador de un mundo propio. Y eso es lo que falta a veces. Los escritores y novelistas se conforman con escribir una buena novela, y hay tantas buenas novelas que una más no hace la diferencia. Pero crear un mundo propio, un estilo propio, crearse a uno mismo… eso es mucho más difícil.

P: ¿Cree que actualmente hay escritores tratando de hacerlo?

C. A.: Yo leo muy poco a los escritores contemporáneos. De cada diez libros que leo, nueve son relecturas. Aunque si leo a algunos amigos y a autores jóvenes. Una vez dije que leo muchas dos primeras páginas y algunos se enojaron, pero es la verdad, me mantengo. Sin embargo, yo desconfío de mi propio juicio, porque siempre me va a gustar lo que se parezca a mí, así que me puedo perder algunas cosas.

P: Sus primeros libros eran largos, pero a mediados de los 90 comenzó a sacarlos cada vez más cortos. Ahora ninguna de sus novelas pasa de las 100 páginas, ¿cómo descubrió cuál  era su tamaño ideal para contar historias?

C. A.: Simplemente me di cuenta de que estaba haciendo un esfuerzo para ser un novelista “normal”. Fue cuando empezaron a aparecer estas pequeñas editoriales de las que hablamos. En ese momento yo ya había publicado varios libros y tenía cierto nombre, pero se me acercaron tres chicas jóvenes que habían fundado una editorial llamada Beatriz Viterbo (por el personaje de Borges) y me pidieron un libro. Yo me di cuenta de que ellas podían publicar novelas cortas, de unas 70 páginas. Así que les di una en ese formato corto y fue como una liberación.

P: Usted ha dicho en varias ocasiones que comienza sus libros a partir de una idea concreta, pero ¿cómo las desarrolla? ¿Desde que comienza a escribir sabe cuál va a ser el final?

C. A.: No. La historia se va armando a medida que la voy escribiendo. Pero para eso necesito dos cosas: que la idea sea un poco rara y que rompa la lógica (como un ser inmortal que muere) un poco en el sentido de Borges, y también que sea algo personal, algo que me toque a mí así no sea propiamente autobiográfico. Si solo está la idea, la historia sale como algo frío y mecánico. Y si solo está lo personal, puedo caer en el sentimentalismo y escribir algo patético. No siempre lo logro, de cada cinco historias que empiezo, solo termino una.

P: ¿Y tiene una rutina para escribir o espera a que le llegue la inspiración?

C. A.: Soy muy rutinario. A media mañana me voy a un café de Buenos Aires con mi lapicero y mi libretita y escribo una o dos horas. Y a veces en la tarde, si no tengo algún compromiso, hago otra sesión. No soy de inspiraciones momentáneas, soy escritor solamente cuando escribo. De hecho a veces me atasco, no sé cómo seguir y digo “lo voy a pensar a ver si caminando se me ocurre algo”, pero no pasa nada. Tengo que ponerme frente a la libreta nuevamente para desenredarme.

P: ¿Y ha intentado escribir directamente en el computador?

C. A.: No. Para mí son fundamentales el papel y la mano. Yo pienso que la escritura manuscrita es la base de la civilización y no está bien que se le abandone ahora. Y eso está pasando, tristemente. Yo he visto gente en los cafés que se instala con teléfono, netbook, tablet, pero cuando tienen que anotar algo le piden al mesero un bolígrafo. Y también sé de maestros, incluso grandes, que escriben tan mal que no se les entiende. Se ha perdido mucho… pero no quiero ponerme militante, que cada cual haga lo que quiera.

P: Pero usted siempre pasa los textos a computador…

C. A.: Sí. Todos los días paso a la computadora lo que escribí el día anterior. Pero siempre imprimo. Si no está impreso no me quedo tranquilo porque esas máquinas no me dan mucha confianza. Se apagan, se queman y uno puede perderlo todo. Las libretas las tiro luego porque ya tengo demasiados papeles en mi casa. Aunque siempre me acuerdo de Marguerite Duras, quien también tiraba los cuadernos con sus novelas originales y un amigo le dijo “¡Piensa en tu hijo!.. Esas cosas luego van a tener algún valor”. Yo también debería pensar en mis hijos, pero no creo que mis cuadernitos lleguen a tener tanto valor en el futuro.

P: Al inicio de su carrera usted fue traductor de libros, ¿aún práctica ese oficio?

C. A.: No. Yo traducía para poder alimentarme, así que deje de hacerlo cuando deje de necesitarlo. Aun así, de vez en cuando traduzco algo que me gusta para un amigo, porque después de 35 años de hacer algo uno se encariña.

P: ¿Y qué le dejó esa experiencia a su oficio como narrador de historias?

C. A.: En esa época yo me especialicé en best sellers norteamericanos. Y puede que estos no sean gran literatura, pero tienen una buena estructura narrativa. Además en esa literatura comercial y de entretenimiento hay algo de honestidad: simplemente hacen libros bien hechos y sin pretensiones para que un lector pase un buen rato. Algo que contrasta con esa deshonestidad de algunos escritores que juegan al vanguardismo y que escriben unas cosas poéticas y complejas simplemente porque no saben hacer una narración simple y directa.

P: Usted es muy crítico de los escritores latinoamericanos que se dedican a opinar de la actualidad mundial y de política local… ¿por qué le molesta que lo hagan?

C. A.: No, no me molesta. Que hagan lo que quieran. Lo que pasa es que yo nunca fui de la línea del intelectual y creo que esa es una traición al papel del escritor artista que tendría que ser solo un creador y no dedicarse a opinar ni a decir la verdad. Además me parece que algunos hacen el ridículo cuando se ponen a hablar de economía o de política, pero tampoco en ese caso me pongo militante.

P: Y entonces, ¿cuál es el papel de la literatura y de las novelas en una sociedad?

C. A.: No tiene ningún papel. Y esa es su gran libertad, pues al no tener función, puede ser lo que quiera. Ese es el secreto del arte: la libertad, no estar obligado a nada. Por otro lado, hoy con la literatura se hacen muchas cosas que se harían mejor fuera de ella. Un ejemplo son las biografías noveladas o las ‘novelas históricas’. Pues que escriban una biografía o un libro de historia, pero que no las junten con las novelas.

P: Pero usted alguna vez escribió una novela histórica…

C. A.: Sí. Un episodio en la vida del pintor viajero (2000). Me salió sin querer y había decidido no publicarla porque es algo con lo que no estoy de acuerdo. Pero las chicas de esta editorial que le comente me la pidieron encarecidamente, yo se las di y ahora resulta que es mi novela más popular, más conocida y más traducida. Seguramente porque es la peor (Risas).

P: ¿Todavía se divierte escribiendo?

C. A.: Escribir para mí es un gran consuelo. Hace poco tuve una época mala, con mi mujer y algunos amigos enfermos, y me salió una novela que sucede en el Imperio Romano. Un general romano al que mandan a pacificar la Panoña (que no sé qué será eso, pero me sonó bien). Yo escribía todos los días una aventura, una batalla, conversaciones entre legionarios, etcétera. Y eso me ayudo a sobrellevar esos meses… La acabé el otro día y me di cuenta que había quedado una novela rara, que parecía escrita por uno de esos niños de 12 años que se entusiasman con historias de los romanos, pero con el estilo maduro de un escritor con experiencia.

P: ¿Y esa va a ser la próxima novela que va a publicar?

C. A.: No. Va a ser una novelita de indios que va a aparecer en Chile. Quise hacer una cosa bastante extrema: una novela en clave (Roman a clef). Pero es una clave tan extrema que sola una persona en el mundo va a saber de qué se trata. Todos los demás van a pensar que es un disparate. Este tipo de novelas ha caído, quizás porque la gente la ve como una cosa muy antidemocrática, de grupitos selectos que se escriben entre ellos, pero quise hacer este experimento.

P: Finalmente tengo que preguntarle por Ricardo Piglia, un colega suyo que murió comenzando este año, ¿qué vacío cree que deja él

en la literatura argentina?

C. A.: No lo conocí personalmente y casi no leí sus libros, así que no puedo hablar de él. Solo leí su primera novela, cuando salió en los años 70, pero me pareció una tontería. Solo sé que era un profesor prestigioso, muy culto e inteligente.

Fuente: http://www.semana.com/cultura/articulo/hay-festival-y-cesar-aira-la-literatura-y-la-sociedad/513767

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Javier Daulte y un `otro yo` en su primera obra literaria

Daulte, el ya reconocido director teatral y televisivo, acaba de publicar su primer novela  novela “El circuito de escalera”.

´Un escritor se nutre siempre de tres zonas`, dice Daulte en relación con su primera novela, un entretejido familiar de los tiempos que corren, `la investigación, la imaginación y los recuerdos`.

daulte novela

 

Comenzó en el off y hoy deja convivir lo alternativo con lo comercial en su quehacer, Javier Daulte publicó su primera novela, `El circuito escalera`, cuyo protagonista es justamente un director exitoso de teatro y TV. Daulte fue guionista el año pasado de `Silencios de familia` (Canal 13), es el responsable de la programación de Espacio Callejón, emblema del off, y este año dirigirá a Florencia Peña y Diego Peretti en la obra `Los vecinos de arriba` del catalán Cese Gay, en el Metropolitan.

 

¿La novela es autobiográfica?

Javier Daulte: El protagonista es un alter ego, no es estrictamente una autobiografía. Un escritor se nutre siempre de tres zonas: la
investigación, la imaginación y los recuerdos, de modo que algo de eso habrá; de hecho, para quien me conoce, hay muchas referencias
identificables. Pero los amigos y gente cercana que leyeron la novela encontraron personajes inventados, porque todos son ficcionales y
sólo algunos reales los incluí con el debido permiso: Adrián Suar, Gloria Carrá o Darío Grandinetti.

 

¿Qué rasgos de la familia argentina actual describe?

J.D.: Es un entretejido familiar en los tiempos que corren, con un hijo adolescente de padres divorciados, con el padre casado con otra mujer y la madre de novia con otro hombre. Transcurre en el universo de vínculos desmembrados, algo tan característico de la familia
actual. Creo que se evidencia algo que puse en una obra mía llamada `Fuera de cuadro`: todos somos personajes secundarios en la vida
de los demás y cada uno dentro de sus circunstancias cree vincularse de una manera, pero en realidad lo hace de otra. El único que
puede saber efectivamente cómo son esos vínculos es el lector.

¿Cómo es su visión de la vida del artista?

J. D.: El artista tiene una mirada sobre la realidad muy particular, sin embargo, ninguna ficción deja de ser un fallo sobre la realidad. El paso
del tiempo, los hijos, las muertes cercanas y las vicisitudes de la vida son lo que hacen que uno madure no sólo en su paso por este mundo
sino que crezca dentro de la propia obra. En cuanto a la novela, la empecé hace muchos años, la dejé y la retomé. El protagonista,
Walter, que tiene 44 años, entra en una crisis existencial. Se empieza a cuestionar todo y llega a ponerse en riesgo. En menos de dos
horas está a punto de perder la vida tres veces. Se mete en un vértigo infinito mientras a su hijo le pasa algo terrible y traumático en el
Brasil, de lo que nunca nadie había sospechado nada.

En teatro, dirigiste usted muchas obras comerciales en los últimos años. ¿Qué quedó del espíritu del off donde vimos `La escala
humana`, `Estás ahí` o `Nunca estuviste tan adorable`, entre otras?

J.D.: No creo haber dejado atrás ese espíritu. Probé suerte en el teatro comercial y en la TV, que representaron desafíos atractivos; sin
embargo, no por eso dejé lo otro. Elijo mucho qué hacer y con quién trabajar. Trabajo de la misma manera en cualquiera de los ámbitos,
escribo televisión y claro que no haré ahí lo que hago en Espacio Callejón; cada ámbito tiene su desafío, su lenguaje y sus reglas. Hace dos
años programo el Espacio Callejón y preparo dos trabajos para esa sala para este año.

¿Qué obras?

J.D.: `Clarividentes`, con nueve actores que conocí en mis seminarios, y `Las citas` con Luciano Cáceres y Andrea Garrote.

¿Con qué criterio programa esa sala? El año pasado fue un excelente momento para el off, ¿cómo ve la escena alternativa?

J.D.: El off tiene gran vigor, hay mejores y peores temporadas, pero tenemos alta calidad en ese rubro. No creo que lo alternativo sea un
medio para saltar al teatro comercial u oficial, sino que el teatro alternativo es un fin en sí mismo. Me interesan las búsquedas y también
quiero dar a la gente que conozco, por su trayectoria, la misma oportunidad que me dieron a mí. Hay algunos dramaturgos cuya obra
conozco y respeto a quienes no tengo que pedir la carpeta, como en su momento a mí me decían en el Teatro del Pueblo `Hacé lo que
quieras`. No me tomaban examen, y lo mismo intento hacer yo. A quien no conozco sí le pido el texto y veo algunos ensayos. Nos
demandan mucho como sala y este año además de los estrenos seguirán obras que fueron muy bien como `La Wagner`, `Los ojos de
Ana`, `Yo no duermo la siesta` o `India`.

¿Proyectos en teatro y TV para 2017?

J.D.: Estrenamos `Los vecinos de arriba` del catalán Cese Gay, con Florencia Peña y Diego Peretti en el Metropolitan y junto a Lino
Patalano viajo a Madrid a dirigir la obra española `Alianzas`. En cuanto a TV, estamos charlando con Adrián Suar para el unitario de 2018.
66 Hacer teatro comercial no significa que yo haya perdido el espíritu del teatro alternativo`.

MULTIFACETICO. Daulte fue guionista el año pasado de `Silencios de familia`, es el responsable de la programación de Espacio Callejón y
este año dirigirá a Florencia Peña y Diego Peretti en la obra `Los vecinos de arriba`.

Fuente Ambito financiero

sinopsis de la novela:

«Se puede estar en la realidad hasta que el otro la apaga y entonces la realidad desaparece.»

Walter, un director exitoso de teatro y televisión, de unos 40 años, sufre una crisis vital. Divorciado de Marina -con quien tuvo a Martín, su hijo adolescente- y en pareja ahora con Cristina, intenta seguir viviendo como lo hizo siempre, rodeado de gente joven que lo admira, pero sin poder aquietar una angustia creciente que lo lleva a pensar que está cerca de la muerte.

Como en una danza bien orquestada, se suceden embarazos y partos, obras de teatro y series de televisión, separaciones y reencuentros. Y Martín, ese adolescente callado y confundido, partícipe de ciertos episodios de violencia nunca aclarados, decide viajar a Brasil para tratar de encontrarse a sí mismo.

Retrato lúcido e hiperrealista de un puñado de seres que bien pueden representar a la familia argentina actual, esta es también una novela sobre la vida del artista que por momentos se cuestiona todo y no sabe ya si la creación es engaño o si el engañado es él.

El circuito escalera, primera novela de Javier Daulte, es más que una historia coral; es un rompecabezas admirable en el que maridos, mujeres, amigos y colegas actúan como piezas de un engranaje perfecto.

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