Hebe Uhart premio a la trayectoria

Hebe Uhart ganó un reconocimiento internacional por su trayectoria, el gobierno chileno distinguió a la cuentista, novelista, cronista y docente con el Premio Iberoamericano Manuel Rojas, dotado de 60 mil dólares.

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Una vez, Fogwill dijo que era la mejor escritora argentina. Mucho tiempo después, el mundo editorial le hizo caso. Ahora, un jurado compuesto por los autores nacionales César Aira y Martín Kohan, los chilenos Alejandra Costamagna y Ramón Díaz Eterovic y el mexicano Jorge Volpi decidió que Hebe Uhart sea este año la ganadora del Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas, dotado con 60 mil dólares, medalla y diploma.

“Aquí estoy acomodando las plantas, para que no se estorben unas a otras, ni tengan partes muertas, ni hormigas. Me produce placer observar cómo crecen con tan poco; son sensatas y se acomodan a sus recipientes; si éstos son chicos, se achican, si tienen espacio, crecen más. Son diferentes de las personas: algunas personas, con una base mezquina, adquieren unas frondosidades que impiden percibir su real tamaño; otras, de gran corazón y capacidad, quedan aplastadas y confundidas por el peso de la vida”.

Así comienza Guiando la hiedra, uno de los cuentos más famosos de Hebe Uhart, que durante mucho, demasiado tiempo, fue una autora de culto, pero no tan reconocida más allá de sus pares. “Se encuentra entre aquellos escritores donde un modo de mirar produce un modo de decir, un estilo: Eudora Welty, Felisberto Hernández, Mario Levrero, Juan José Millás, Rodolfo Fogwill o Clarice Lispector”, escribió una vez sobre ella Elvio Gandolfo.

La gran cuentista argentina, Hebe Uhart, nos presenta una colección de relatos centrados en los pequeños detalles.
La gran cuentista argentina, Hebe Uhart, nos presenta una colección de relatos centrados en los pequeños detalles.

Recién en 2004, cuando le dieron su primer Premio Konex, Hebe Uhart publicó en una editorial comercial grande, y un cuento en una antología. El resto, había salido al mundo por editoriales chicas, muchas de ellas ya inexistentes. Tarde, pero seguro, desde 2010 sus textos dejaron de ser difíciles o imposibles de conseguir gracias a la edición de sus Relatos reunidos (Alfaguara) y entonces cambió el paradigma, se acomodaron un poco las cosas.

Llegaron los galardones, y más publicaciones, viejas y nuevas, ahora sí, disponibles en librerías de todo el país, sin hacer mayor esfuerzo que el de ir a buscarlas. En 2011 le dieron el Premio Fundación El Libro al Mejor Libro Argentino de Creación Literaria y en 2014 otra vez el Konex. Todo esto no hizo nunca que Hebe Uhart se sienta canónica. Su literatura y sus crónicas siguen teniendo la cualidad modesta y emotiva de siempre, esa mirada extrañada sobre la vida cotidiana, la gente, los pueblos chicos, los viajes.

uhart relatos reunidos

Eso se puede ver en la colección de relatos El gato tuvo la culpa (Blatt & Ríos, 2014), la compilación de crónicas de viaje a partir de sus columnas para El País, de Uruguay, Viajera crónica (Adriana Hidalgo, 2011) o el libro Las clases de Hebe Uhart (Blatt & Ríos, 2015), de Liliana Villanueva, que reúne notas y reflexiones tomadas en sus talleres, que da en su casa de Almagro desde hace décadas, mientras convida café y galletitas a sus alumnos, que exige siempre seam principiantes.

Este nuevo reconocimiento, el Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas, es otorgado anualmente por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes del gobierno de Chile con el objetivo de distinguir escritores por su trayectoria y aporte al diálogo cultural y artístico de Iberoamérica. Desde su creación en 2012, Hebe Uhart es la tercera argentina a la que se lo dan (antes fue a Ricardo Piglia, en 2013, y a César Aira, en 2016) y la segunda mujer que lo gana, después de la mexicana Margo Glantz, en 2015.

 

Fuente Diario Zeta: http://www.diarioz.com.ar/#!/nota/reconocimiento-internacional-a-hebe-uhart-por-su-trayectoria-57735/

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Desayuno con autores

El viernes pasado, como todos los últimos viernes de cada mes, participamos del desayuno de novedades de la editorial. Y en esta vuelta tuvimos el gusto y el placer de escuchar a tres grandes autores de la casa contando sus libros de primera mano, secretos de escritura y gajes del oficio.

Estuvieron desayunando con libreros Ray Loriga, Reynaldo Sietecase y Eduardo Sacheri.

Acá van algunas fotos de esa mañana.

 

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Feliz día del escritor

A todos aquellos que con muchas publicaciones o aún en camino de romper el silencio, están entrelazados entre las palabras y las historias…

Arte poética

Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,
como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del alma,
cuando la enfermedad hunde las manos.

A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.

Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.

 
De Velorio del solo, JUAN GELMAN

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Murió Juan Goytisolo, figura cumbre de la literatura española

Considerado como uno de los escritores españoles más importantes del siglo XX, murió a los 86 años en la ciudad marroquí de Marrakech, donde residía

juan goytosolo

El escritor Juan Goytosolo, premio Cervantes en 2014 y una de las figuras centrales de la literatura española del siglo XX, murió hoy a los 86 años en Marrakech, la ciudad marroquí donde residía desde hace varios años.
Goytisolo fue uno de los escritores contemporáneos con más tradición narrativa de las letras españolas, uno de los más críticos y gran interlocutor entre la cultura europea e islámica.
Fuentes del Consulado Español en Casablanca, del que depende la demarcación de Marrakech, señalaron a la agencia española Efe que la muerte ocurrió “por causas naturales” en la casa del escritor, que se encontraba muy débil y con numerosos achaques.

Heterodoxo y polémico, el novelista nacido en 1931 en Barcelona estaba considerado el mejor representante de la Generación de los 50, conformada por hijos de la Guerra Civil española (1936-1939) que unieron sus reivindicaciones sociales a la preocupación por el lenguaje y la reflexión filosófica. Era hermano del poeta José Agustín Goytisolo (1928-1999), y del escritor y académico Luis Goytisolo (1935). Estudió Derecho en la Universidad de Barcelona y tras la publicación de sus dos primeras novelas, vivió exiliado en París, entre 1956 y 1969.
En la capital francesa fue asesor literario de la prestigiosa editorial Gallimard y conoció a la que después sería su esposa, Monique Lange, novelista y guionista francesa, con la que se casaría en 1978 y tras su muerte, en 1996, fijó su residencia en Marrakech.

Tras su exilio parisino, Goytisolo vivió en EEUU, donde fue, entre 1969 y 1975, profesor de Literatura en las universidades de California, Boston y Nueva York. Su obra abarca diferentes géneros, la narrativa, el reportaje, el ensayo, la literatura de viajes, el cuento y hasta las memorias. Además, colaboró durante décadas en el diario español El País, para el que fue corresponsal de guerra en Chechenia y Bosnia. Sus dos primeras novelas, “Juegos de manos” y “Duelo en el paraíso” se enmarcan dentro las tendencias del realismo social que caracterizó los años cincuenta.
Entre 2005 y 2008 se publicaron sus obras completas, divididas en cinco volúmenes: “Novelas y ensayo 1954 – 1959”; “Narrativa y relatos de viaje”; “Novelas de 1966 a 1982”; “Novelas de 1988 a 2003”, y “Autobiografía y viajes al mundo islámico”. Además del Premio Cervantes, ganó el Premio Nacional de las Letras Españolas 2008, el Premio de Literatura Latinoamericana Juan Rulfo (2004), entre otros.

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Buenos Aires celebra el medio siglo de “Cien años de soledad”

Con una oferta inagotable de muestras, ciclos literarios, instalaciones y ediciones especiales, Buenos Aires celebrará desde esta semana y hasta fines de julio los cincuenta años de “Cien años de soledad”, la novela icónica del colombiano Gabriel García Márquez que se publicó en toda Latinoamérica y España gracias a la apuesta de riesgo que realizó una editorial argentina bajo la tutela del mítico editor Francisco “Paco” Porrúa.

A la luz de las múltiples influencias y derivaciones que provocó su aparición en una escena literaria dominada por las referencias indigenistas y los vínculos hieráticos entre ficción y realidad, resulta difícil no imaginar un destino de grandeza para la saga de los Buendía, que lleva vendidos más de 50 millones de ejemplares y es por lejos la novela más popular de América Latina.

El panorama no era tan nítido sin embargo en 1967, el año en que Porrúa -que se desempeñaba como asesor en Editorial Sudamericana- decidió apostar por García Márquez, que por entonces había publicado tres obras con buenas críticas pero ventas mínimas y sobrevivía escribiendo guiones de cine en México, al mismo tiempo que Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar entregaban al mercado editorial los primeros títulos de lo que luego sería conocido como el “boom latinoamericano”.

“Estoy, en efecto, trabajando en mi quinto libro, ‘Cien años de soledad’. Es una novela muy larga y muy compleja en la cual tengo fincadas mis mejores ilusiones. Según mis cálculos, los originales tendrán unas 700 cartillas, de las cuales tengo listas 400. A pesar de las dificultades con que trabajo en este libro que he planeado durante unos 15 años, estoy haciendo esfuerzos para terminarlo a más tardar en marzo”, le había escrito el colombiano al editor en una misiva fechada el 30 de octubre de 1965.

“Cien años de soledad” se publicó finalmente el 5 de junio de 1967 con una tirada inicial de ocho mil ejemplares que se agotó en quince días y salió con una portada provisoria -la imagen de un barco en medio de la selva, hoy transformada en un emblema- ya que la tapa que deseaba el escritor no llegó a tiempo desde Colombia.

“Fue una audacia apostar por García Márquez en aquel momento, pero creo que todos los editores cuando publican un primer libro de un autor desconocido son audaces. Por algo Porrúa fue un editor mítico, porque apostó y ganó varias veces eligiendo autores desconocidos y perseverando en publicarlos aunque de la primera vez no se vendieran… pero este no fue el caso de ‘Cien años de soledad'”, destaca Gloria Rodrigué, que tenía apenas 16 cuando comenzó a trabajar en Editorial Sudamericana, el sello fundado por su abuelo.

“No había pasado ni un mes y tuvimos que reeditarla”, evoca la editora, que dejó el sello en 2005 y tuvo la oportunidad de conocer al Premio Nobel de Literatura 1982: “Era una persona afable y simpática y era apasionante escuchar los cuentos de su niñez y su vida en Colombia. La última vez que hablé por teléfono con él fue luego de la publicación de ‘Historia de mis putas tristes’ y recuerdo que él estaba muy sorprendido de que su libro se estuviera vendiendo en las librerías de Buenos Aires”, recuerda.

Han pasado cincuenta años desde ese hito fundante de la renovación literaria del continente y se multiplican las interpretaciones en torno a los aportes de “Cien años de soledad”, algunas de sesgo crítico como las de McOndo -el colectivo que hace unos años fundaron escritores como Rodrigo Fresán o Alberto Fuguet contra la tradición del realismo mágico- aunque la mayoría dedicadas a exaltar los aciertos de este texto, en especial su innovación de la estructura de la novela y la inauguración de una perspectiva poscolonial en la narrativa latinoamericana.

“Creo que su mayor hallazgo es el estilo (no una ‘escritura’, como se insiste) muy decantado, adiestrado por las buenas lecturas de García Márquez y su veteranía, a los cuarenta años, de periodista. Una sí­ntesis de la mitología americana contada con extrema gracia y buen vocabulario, con los aportes antropológicos que la época exigía”, señala a Télam el editor Luis Chitarroni.

cien años 50 aniv.
En ocasión del 50 aniversario de la publicación de Cien años de soledad, llega una edición con ilustraciones inéditas de la artista chilena Luisa Rivera y con una tipografía creada por el hijo del autor, Gonzalo García Barcha. Una edición conmemorativa de una novela clave en la historia de la literatura, una obra que todos deberíamos tener en nuestras estanterías.

¿Qué posición ocupa “Cien años de soledad” en la literatura a cincuenta años de su aparición? “Un lugar ambiguo. La envidia literaria de muchos contemporáneos y la frivolidad aburridí­sima de las modas sucesivas (idénticas a sí­ mismas desde hace por lo menos cuarenta de los últimos cincuenta años), con sus critículos rapaces y sus ‘transgresores’ de vidriera se encargaron de incomodarla en el sentido más etimológico”, apunta quien hoy está a cargo del sello La Bestia Equilátera.

Acaso como parte de esa ambigüedad que señala Chitarroni, en sintonía con el aniversario de la publicación a partir de esta semana tendrá lugar en la Argentina -a tono con una agenda compartida con otras regiones del continente- un extenso repertorio de tributos que volverán sobre los alcances de la novela y permitirán su circulación a través de nuevas ediciones.

El grupo Penguin Random House, que hace algunos años absorbió a la editorial Sudamericana, acaba de lanzar dos ediciones conmemorativas: una lleva la tapa original de Iris Pagano y la otra es una versión limitada confeccionada en cartoné y lomo de tela que lleva ilustraciones de la artista chilena Luisa Rivera y una tipografía especialmente diseñada por Gonzalo García, hijo de García Márquez.

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