Categoría: Literatura argentina

Inés Garland: “La idea del amor romántico que tenemos no debería ser la única posible”

¿Se puede entablar una relación amorosa que no implique los lazos tradicionales? La autora de “La arquitectura del océano” habla de su nueva novela, “Una vida más verdadera” (Alfaguara), que gira alrededor del misterio que se provoca cuando dos personas se encuentran.

Reproducimos una nota de Patricio Zunini sobre el ultimo libro de Inés Garland, Una vida más verdadera.

garland_inesInés Garland es escritora, traductora (de Lydia Davis, Sharon Olds) y periodista. Colabora con distintos medios gráficos y enseña escritura creativa en la Argentina y Chile. Escribió libros para jóvenes como Piedra, papel o tijera (Santillana, 2009) -que recibió el galardón de ALIJA (Asociación de Literatura Infantil y Juvenil Argentina) y que coronó a su autora como la primera hispanoparlante merecedora del Deutscher Jugendliteraturpreis, uno de los premios más importantes del mundo editorial en Europa-; El jefe de la manada (2014) y Los ojos de la noche (2016). En Alfaguara publicó la novela El rey de los centauros (2006) y los libros de cuentos Una reina perfecta (2008) -premiado por el Fondo Nacional de las Artes- y La arquitectura del océano (2014). Una vida más verdadera es su nueva obra.

La nueva novela de Inés Garland (Una reina perfecta, El rey de los centauros) es Una vida más verdadera (Ed. Alfaguara). Esta novela sigue el camino de los cuentos de su libro anterior, La arquitectura del océano, que tenían de núcleo el amor como problema. Aquí vivimos la relación entre una mujer —de la que no sabemos su nombre— y un hombre —de quien apenas sabemos que es casado y se llama P.— y de las tensiones de esta pareja de amantes, que no quiere caer en las etiquetas habituales.

Una vida más verdadera habla también de la necesidad de encontrar una relación nueva, más ajustada para ellos y, por lo tanto, “más verdadera”. Esa búsqueda es la que marca el rumbo pero, sin embargo, aparece siempre velada. Garland carga la novela de silencios y, por momentos, convierte a la hoja en una pantalla de WhatsApp —con todos los malentendidos que eso implica.

¿Cuánto podemos saber —es decir: poseer— del otro? ¿Cómo se puede saltar las imposiciones tradicionales de una relación? Con ella hablamos de estos temas y, por supuesto, de la idea del amor que se propone en la novela:

—A raíz de este libro —dice—, de La arquitectura del océano y también de “La zorra ilusa”, que es una obra que se está dando ahora, me di cuenta de que a medida de que voy escribiendo va cambiando mi idea del amor. Yo me pregunto escribiendo y voy cambiando la respuesta. No tengo la menor idea de qué es el amor. Pasé de algo de mucha idealización y exigencia sobre el otro y sobre mí misma, a una mayor tolerancia, a mayor ternura, a pedir menos. A la vez, el sueño de amor romántico de Hollywood —que nos engañó— sigue siendo algo muy difícil de contrarrestar.

¿Esos cambios sobre el amor están asociados a cambios en tu vida? Me refiero a parejas, hijos.

—El amor cambia según con quién te estés relacionando. Yo estuve muchos años sola y la soledad también te va cambiando. Por ejemplo, después de muchos años de matrimonio había cosas que le echaba la culpa, por decir entre comillas, a mi ex marido y cuando estuve sola me di cuenta de que había voces que le atribuía a él y que era internas. Era yo la que me hablaba o me trataba de ese modo. Cuando pude cambiar la forma en que yo me miraba a mí misma el afuera cambió en su mirada sobre mí. Después, hay otro universo dentro del amor, que es el misterio enorme de estar con alguien y la alquimia que se produce con esa persona y qué saca de vos y qué saca de vos el otro.

Una apasionada relación adúltera entre dos ex compañeros del colegio.
Una apasionada relación adúltera entre dos ex compañeros del colegio.

Recién decías que te hacés preguntas mientras escribís. En este libro esas preguntas aparecen explícitamente, y son interrogantes muy potentes porque no tienen repuesta.

—Es que esas preguntas no tienen respuesta. Pero es la búsqueda de más preguntas lo que me lleva para adelante. No me gustaría que las preguntas y las respuestas fueran siempre las mismas. Creo que eso sería estar estancado.

Una vida más verdadera también está llena de silencios. Poco sabemos de los personajes más allá de los breves momentos en que se encuentran.

—Tienen que ver con la vida alrededor de esos encuentros mínimos, que es también la forma en que veo las relaciones. A veces queremos cambiar las cosas y que la relación sea todo y la vida alrededor sea lo mínimo. A esos silencios los sostuve con mucha firmeza, quería que estuviera ese espacio alrededor para que fuera rellenado por el lector de la forma que quisiera; por eso se sabe tan poco. Los encuentros viven el paso del enamoramiento, del encuentro profundo con el otro a que lentamente se empiece a meter todo lo de alrededor y genere las situaciones en donde uno se pregunta si no se puede inventar otra cosa. Una de las cosas que más me interesaba cuando escribí la novela era esa pregunta: ¿No se puede inventar otra forma que de estar con una persona? Siempre me interesó pensar otra forma de estar con alguien. ¿Qué pasa entre dos personas para que se junten? ¿Qué pasa para que se separen? Son preguntas que ni siquiera nos las cuestionamos, vamos con los formatos que nos trajeron. La idea del amor romántico que tenemos no debería ser la única posible.

Sin adelantar absolutamente nada de la novela, ¿esta búsqueda de una nueva relación tiene que ver con la forma “tradicional” de las relaciones? Cuando uno comienza a leer siente que se cuenta la historia de un fracaso.

—Tal vez porque la relación sea tan idealizada. La protagonista busca algo que no sé si se consigue, por lo menos no en forma permanente. Como si fuera una búsqueda casi mística del otro, una fusión, una exageración, una necesidad de entrega absoluta. No lo sé; me estoy haciendo preguntas.

Como en la novela.

—Avanzo con interrogantes en la vida. A partir de cierta edad empecé a hacerme cada vez más preguntas.

La novela es muy explícita en cuanto a relaciones sexuales. Allí hablás de “hacer el amor” y, sin embargo, los encuentros son voraces.

—Está bueno lo de la voracidad, porque tiene que ver con lo que hablábamos hace un rato sobre la fusión: eso de comerse al otro. Digo “hacer el amor” tal vez porque para mí el amor y la fusión se amalgaman en algún punto. Por eso escribir es tan expuesto, alguien te lee y te saca la ficha. El amor y la voracidad y la fusión armen algo que no tiene los bordes muy claros.

¿Cómo se narra el sexo?

—Es difícil, ¿no? Es uno de los temas que me interesa mucho narrar, porque siempre pongo el cuerpo cuando escribo. Hay algo, creo, que hace a la buena literatura: decir, pero dejar mucho espacio para que el lector pueda rellenar e imaginar. En cosas como el sexo necesitás ser lo suficientemente claro para dejar una imagen, pero a la vez tenés que tener la sutileza de no ser demasiado explícito para que el lector pueda completar con su propia fantasía. Hay que dejar que dejar lugar, porque somos iguales pero muy diferentes.

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Claudia Piñeiro: La imaginación al poder

¿Qué es la nueva política y cómo se manifiesta? ¿Es ajena a las ideologías, es sólo marketing y tiranía de las encuestas? ¿Puro pragmatismo sin límites? Con personajes humanos sometidos a fuertes tensiones y arrojados al circo mediático, Claudia Piñeiro construye en Las maldiciones una novela que ancla en la actualidad y también se remonta a las últimas décadas de democracia en la Argentina.

Así inicia una nota que Debora mundani escribió para el Radar de Pagina 12, sobre el ultimo libro de Claudia Piñeiro, Las Maldiciones.

 

claudia Piñeiro

“No hay nada más verdadero que la ficción. Una novela es verdad porque yo te digo que es una novela y la leés sabiendo que es una ficción pero ¿cuánto de verdad hay en el discurso político?” plantea Claudia Piñeiro. Ante esta incertidumbre, Pascal nos ofrece una imagen: un hombre con las manos atadas y la boca enmudecida, apenas como puede dice, “estoy hecho de tal manera, que no puedo creer. ¿Qué quieres qué haga?”, y una voz le responde: “aprende de quienes han estado atados como ustedes y que ahora ponen en juego todo lo que tienen. Sigue la manera como han comenzado; haciéndolo todo como si creyeran”.En otras palabras, Pascal propone: actúa como si creyeras y la creencia llegará sola. No hay nada que perder.

Así como la modernidad de la mano de la razón instrumental trajo aparejado un proceso de secularización y desencanto, de un tiempo a esta parte, la industria cultural se ocupó de reencantar el mundo y como resultado de este proceso, las fronteras de la fe se expandieron. Si la creencia sostiene la fantasía que regula la realidad social, tal como lo plantea Zizek, ¿qué fantasía nos ofrece la nueva política? Esta pregunta recorre Las maldiciones, la última novela de Claudia Piñeiro, cuya nota aclaratoria además de la tan mentada frase “cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia”, señala que “ni el escritor más talentoso podría superar la imaginación de algunos asesores de imagen y jefes de campaña”. ¿Nota aclaratoria o contrato de lectura?

 

Después de haber incursionado en el mundo privado de los countries con Las viudas de los jueves, el boom inmobiliario en la Ciudad de Buenos Aires con Las grietas de Jara y el funcionamiento de ciertas empresas periodísticas en Betibú, Piñeiro nos ofrece una vez más una novela que va de lo individual a lo colectivo y de lo público a lo íntimo. Novela coral, Las maldiciones cuenta la relación entre Fernando Rovira, un empresario del sector inmobiliario devenido líder de PRAGMA, un partido vecinal sin historia ni estructura partidaria con aspiraciones a representar a todo el país, y Román Sabaté, su secretario “más privado”, integrante privilegiado del GAP: Grupo de Amigos Personales, quien decide huir luego de haber descubierto algo que traspasa los límites de la relación. Contada desde un presente narrativo, como si de una road movie se tratara, mientras Fernando Rovira lo persigue, los protagonistas de los hechos dan su versión como así también lo hacen quienes se ven involucrados en la historia no tan secundariamente: la madre de Rovira, bruja y sanadora; el tío de Román, Adolfo, radical alfonsinista convencido de que “la política es otro mundo ahora”; Sebastián Petit, integrante del partido y amigo de Román con quien comparte una pieza de pensión; y la China Sureda, movilera de uno de los canales de noticias principales que investiga la maldición que carga sobre los gobernadores de la provincia de Buenos Aires.

¿Qué fantasía nos ofrece la nueva política? Un mundo donde nada escapa a la lógica del marketing y la rentabilidad: si para ganar una elección es necesario romper una o varias maldiciones, habrá que hacerlo. Todo vale con tal de conseguir los votos que aseguren el triunfo. ¿Todo vale? A esa pregunta debe enfrentarse Román Sabaté pero mientras él se debate en esa duda Rovira avanza hacia su objetivo, así sea imprescindible partir en dos la provincia de Buenos Aires. Nada mejor que un slogan para esconder una creencia. Ante el hecho irracional de la maldición: ningún gobernador de la provincia de Buenos Aires será elegido presidente por voto popular, el slogan permite disimular la ausencia de un discurso argumentativo. Sylvestre, el asesor de Rovira, lo sabe muy bien y no se cansa de decirlo las veces que haga falta: “la gente no necesita tantas explicaciones, solo convicción”. Por eso ha creado un slogan a la medida del éxito: “Vamos por dos Buenos Aires sustentables, para dejar atrás una Buenos Aires imposible”.

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Lejos de ser un estado íntimo, puramente mental, la creencia encarna en las prácticas. La realidad social es en última instancia una construcción ética: actuamos “como si”. Como si creyéramos. ¿Pero acaso es posible hoy desconocer que detrás del discurso marketinero del bien común que sostiene la nueva política, se esconde el bienestar de unos pocos? Una de las formas que asumen los discursos sociales frente a los sentidos dominantes es la del rechazo, un tipo particular de rechazo al que Sloterdijk señala como cinismo: un rechazo popular de la cultura oficial por medio de la ironía y el sarcasmo. Este procedimiento consiste en enfrentar “las patéticas frases de la ideología oficial dominante con la trivialidad cotidiana y exponerlas al ridículo, poniendo así de manifiesto, tras la sublime noblesse de las frases ideológicas, los intereses ególatras, la violencia, las brutales pretensiones de poder”, recurso presente en más de una de las novelas de Piñeiro que permite entablar complicidad con el lector. “Yo no puedo creer que le hayan puesto el mismo nombre-le dice Adolfo, el radical alfonsinista, a su sobrino refiriéndose al GAP, el grupo de apoyo y seguridad personal de Salvador Allende- si no tienen nada que ver estos tipos con políticos como Allende. No creo tío- le responde el sobrino que no tiene idea de quién fue Salvador Allende ni de la existencia de su grupo de seguridad- si se lo pusieron debe ser por el buzo”. Guiño al lector, llamado a la industria cultural: las marcas hablan por nosotros mientras borran las huellas de otros signos. “GAP, buzos, remeras”, le aclara el sobrino ante la perplejidad del tío, quien se lamenta por el vacío ideológico en el que han caído los partidos políticos. ¿Vacío ideológico o giro político?

Todas las sociedades, desde la más pequeña hasta las más grandes, están atravesadas por relatos y la política se nutre de ellos. No solo se nutre de ellos, sino como dice uno de los personajes de la novela: quien tiene el poder puede cambiar el relato. Aunque puede salir mal, aclara también. Política, poder, discurso. Una relación indisoluble en la que los medios de comunicación tienen una importancia clave. Claudia Piñeiro logra captar y darle cuerpo al relato de la nueva política, un discurso sin significante, vacío de contenido, hecho de pura imagen y ausencia de ideas. La nueva política como una cuestión de fe. Y la fe no requiere de argumentos. Actúa como si creyeras y la creencia llegará sola. Pero cuando la fe se pone en duda tambalea todo y solo las explicaciones alcanzan.

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El libro argentino cruza el océano

Hoy comienza la Feria del Libro Argentino en Barcelona, en la pequeña y hermosa Librería Calders, en pleno corazón del barrio de Sant Antoni, allí desembarcan algunos libros y autores argentinos. La narrativa femenina tendrá un rol protagónico. Habrá charlas acerca de Mariana Enriquez, Marta Dillon, Paula Porroni, María Eva Pérez y Romina Paula, y presentaciones de los libros de Magalí Etchebarne, Cecilia Fanti y Majo Moirón. El cierre será el sábado 27 con un recital de poesía.

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La programación arrancará con “Editoras de aquí que publican a escritoras de allá”, en la que Valeria Bergalli (Minúscula) y Silvia Sesé (Anagrama) hablarán con la librera Isabel Sucunza sobre Mariana Enriquez y Paula Porroni, argentina que vive en Londres y es autora de la novela Buena alumna. En “Narrar el duelo”, Marieta Gargatagli conversará con el escritor y traductor Andrés Ehrenhaus sobre Aparecida, de Marta Dillon. En “La proximidad del relato”, Santiago Fillol dialogará con Isa Campo y Lupe Pérez García sobre Romina Paula, María Eva Pérez y Mariana Enriquez. En “Las autoras por sí mismas”, Magalí Etchebarne, Cecilia Fanti y Majo Moirón presentarán sus libros recién publicados: Los mejores días (Tenemos las Máquinas), La chica del milagro (Rosa Iceberg) y Lobo rojo (Blatt & Ríos) respectivamente. La única excepción a esta regla será la presentación de Una semana con la muerte del escritor y bandoneonista argentino Darío Polonara (Librooks), novela que obtuvo el premio Prumum Fictum 2017.

El escritor y traductor Andrés Ehrenhaus, exiliado de la dictadura cívico-militar que vive en Barcelona desde 1976, cuenta que la decisión de dedicar esta tercera semana a la nueva narrativa femenina la tomaron con los libreros de Calders, Isabel Sucunza y Abel Cutillas. “La Calders es una librería de autor, por decirlo así: se seleccionan cuidadosamente los libros que se exhiben y venden y, aunque el criterio es amplio, la opinión y el gusto de los libreros interviene de manera sensible en las recomendaciones y en la organización de eventos. Y se dio que últimamente la presencia de autoras argentinas en las mesas y en diversas presentaciones empezaba a ser importante. Así que sumamos uno más uno y dio tres: dedicamos esta edición a la producción y recepción de la nueva literatura femenina argentina, no con un ánimo reivindicativo sino más bien con la idea que guió desde el principio esta iniciativa, que es la de estar atentos a lo que va y viene entre ambas orillas y obrar como modesta caja de resonancia. Muy modesta, hay que recalcar, porque todo se hace a pulmón: sin financiación ni subvenciones ni ayudas, y gracias al esfuerzo de los que participan y ponen el hombro porque sí, porque les entusiasma la idea y la creen necesaria”, plantea Ehrenhaus a PáginaI12.

“Nos interesaba hacer especial hincapié en el aspecto de la recepción en España de la literatura femenina que se está produciendo ahora en la Argentina, y ver cómo y por qué editoriales que se mueven dentro del mainstream literario se habían fijado en autoras como Porroni o Enriquez, que tienen marcas tan descaradamente locales, más incluso que la narrativa escrita por hombres, que Anagrama, por ejemplo, viene publicando desde hace tiempo. No quiero aventurar hipótesis, que las tengo, e iniciar una polémica, sino constatar el hecho de que son varias las autoras jóvenes que están irrumpiendo, algunas con mucha fuerza, en el complejo panorama editorial español –explica Ehrenhaus–. En mi caso, además, leí hace poco los libros de ambas y, a pesar de la diferencia de estilos, registros y temas, me interesó la energía narrativa desplegada, mucho más suelta y librada de corsés intelectuales que la de los autores a los que estamos acostumbrados a este lado del charco”.

¿Qué importancia tiene narrar el duelo en Aparecida de Marta Dillon? “Este tema da para mucho”, reconoce el autor de Un obús cayendo despedaza (2014), Tratar a Fang Lo (2007) y La seriedad (2001), entre otros títulos. “El duelo en España aún no se ha narrado con la crudeza y la sinceridad necesarias porque las investigaciones mismas están paradas, y eso que la dimensión humana de los horrores de la posguerra es mucho mayor que los que cometieron las juntas militares argentinas. España es el segundo país del mundo en número de fosas comunes después de la Camboya de Pol Pot, y quizás el primero, en proporción, en fosas no exhumadas. El ejemplo argentino es, en este terreno, tremendamente botón, porque escracha la voluntad institucional española de no remover demasiado la memoria histórica. En Madrid y Barcelona hubo manifestaciones multitudinarias en contra del 2×1, cosa que tampoco es casual, porque muchos de los que las nutrimos vinimos a parar acá para escapar al genocidio y ahora somos doblemente sensibles –aclara el escritor y traductor–. El libro de Marta Dillon es muchas cosas más que el trabajo de un duelo y de ahí su importancia. Por ejemplo, funciona en el epicentro de una polémica acerca de cómo poner la memoria al servicio de lo que vendrá. La mirada de las nuevas generaciones rompe antiguos clichés políticos y culturales e impone otros nuevos, y obliga a un constante y bienvenido replanteo”.

Ehrenhaus cuenta que Magalí Etchebarne, Cecilia Fanti y Majo Moirón presentarán sus libros en Barcelona. Las tres publican en pequeñas editoriales: Tenemos las Máquinas, Rosa Iceberg y Blatt & Ríos. “Las pequeñas editoriales, acá y allá, se mueven por criterios propios, poco ligados a las políticas de consumo: supeditan el éxito a la calidad, la urgencia a la claridad. Además, comparten criterios de una manera más flexible y horizontal, sin la paranoica prepotencia de los grandes grupos. Creo que hoy en día existen dos tipos de editores: los que matan a la gallina de los huevos de oro a la primera de cambio y los que la alimentan para que ponga, con calma, huevos sanos y nutritivos. Editores, libreros, críticos, autores, lectores, todos somos responsables de la literatura que se hace”, subraya el escritor y traductor, y revela que aún no inauguraron la 3ª Semana y ya hay gente que les pregunta por la 4ª. “Quizás es muy prematuro para decirlo, pero tal vez por pura deformación profesional dediquemos la edición del año que viene a las traducciones y los traductores argentinos a uno y otro lado del Atlántico –anticipa Ehrenhaus–. Si retiráramos de las estanterías los libros españoles traducidos por argentinos, la merma sería notable; si retiráramos los libros traducidos, la merma sería enceguecedora. Ya es hora de que atendamos ese tema como se merece y le demos voz al que la presta”.

Fuente Pagina 12, escrito por Silvina Friera

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Claudia Piñeiro: “Yo no quiero que un gobernante me diga si voy a ser feliz”

Vamos encontrando algunas perlitas de la Feria, esta vez una pequeña crónica sobre la presentación de las Maldiciones, la ultima novela que Claudia Piñeiro presentó a a sala llena. Sin duda uno de los libros más vendidos en el stand. Acá la autora cuenta cómo llegó a narrar una historia que se mete de lleno en el mundo de la política y en sus rincones más oscuros.

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Piñeiro saca un libro cada dos años, autora de Las viudas de los jueves, Betibú y Una suerte pequeña, entre varios otros; estuvo acompañada por la periodista Miriam Molero y por la escritora Débora Mundani –quienes, según reveló Piñeiro, fueron leyendo el texto a medida que ella lo iba haciendo– el encuentro resultó una buena excusa para aproximarse a la cocina de la escritura de la novela, que se sumerge en el mundo de la política para contar la historia de dos hombres. Sus personajes son Fernando Rovira, un emprendedor inmobiliario que lidera un partido político nuevo de la provincia de Buenos Aires llamado Pragma. Y el otro es Román Sabaté, un joven a quien Rovira contrata como secretario privado.

La presentación, que se extendió a lo largo de una hora y media, arrancó con una atrapante introducción de Molero que ubicó al público en el universo de Las maldiciones. La periodista trazó una suerte de división entre dos tipos muy distintos de hacer política: por un lado, el de la vieja escuela, cerca de las ideologías, los ideales y con cierta intención de cambiar el mundo; por el otro, la nueva política, con expertos en marketing, consignas simples y cierta idea del eficientismo como camino para llegar al poder. Sin adelantar muchos datos de la trama “para no spoilear”, señaló que la narración adopta la forma de una “road novel” dado que desde el comienzo los lectores se encontrarán con un Sabaté que por algún motivo debe escapar.

De inmediato Mundani definió a Piñeiro como una escritora “que tiene una antena para captar fenómenos sociales”. “Claudia escribe en vivo y en directo. Hay cuestiones del libro que uno podría afirmar que pasaron ayer”, agregó. En cuanto tomó la palabra, Piñeiro quiso aclarar que cuando se pone a escribir no piensa en términos abstractos, en este caso, vinculados con las ciencias políticas o la sociología. “Uno se sienta a escribir en términos de la propia escritura”, señaló. Luego, con imágenes de políticos que iban acompañando su relato, contó que para este libro entrevistó a los dirigentes Ricardo Alfonsín –quien estaba presente en la sala– y Eduardo Duhalde, a quienes les consultó sobre la llamada “maldición de Alsina”, según la cual ningún político que haya sido elegido como gobernador de la provincia de Buenos Aires puede lograr luego ser electo presidente de la república. Según la autora, su intención fue buscar a dos representantes de los partidos más importantes y tradicionales, el Justicialista y el Radical, de quienes incluyó testimonios en la novela como parte de una investigación de la periodista China Sureda, otro de los personajes centrales del libro.

Para reforzar la contraposición entre la vieja y la nueva política, durante la presentación se proyectó un fragmento del discurso que dio el ex presidente Raúl Alfonsín para el cierre de la campaña presidencial de 1983, en el que, ante una multitud que lo escuchaba de pie en la avenida 9 de Julio, recitó el preámbulo de la Constitución Nacional.

Miriam Molero y Débora Mundani, las presentadoras que acompañaron a Claudia Piñeiro coincidieron con ella en señalar que, a diferencia de esa época, en la política actual “se ha perdido la capacidad argumentativa” de antaño y que esto no pasa únicamente a nivel local. La escritora citó el ejemplo de algunas declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump. “¿En manos de quién estamos? No sabemos. No sabemos si estamos en manos de gente que pasa un examen psicotécnico”, señaló ante las risas de los presentes.
Cuando llegó el turno de las preguntas del público, nuevamente volvió el tema de la apelación a términos de marketing en la política. Piñeiro aclaró que ella no es experta en ciencia política pero que se siente subestimada cuando los dirigentes usan términos como “felicidad” o “amor” en sus plataformas. “Yo no quiero que un gobernante me diga si voy a ser feliz. Porque además: ¿qué es ser feliz?”, apuntó y los presentes nuevamente rieron.

Al ser consultada sobre si esta novela guarda relación con alguna de sus anteriores, aseguró que en cierto sentido se acerca a Betibú o a Las viudas de los jueves porque todas ellas describen la sociedad en la que viven sus protagonistas y que se trata de un libro con mucho humor. “Algunos me preguntan: ¿es de llorar o es policial?”, dijo con ironía, al tiempo que señaló que incluyó detalles históricos sobre la fundación de la ciudad de La Plata y su trazado, entre otros, porque ese entramado la daba curiosidad. “Al que no le gusta lo puede saltear. Si yo escribo el libro que supuestamente el otro quiere leer no tiene gracia”, señaló.

Para finalizar, las presentadoras aclararon que, como en todo libro de Claudia Piñeiro, hay una muerte. “¡Hay un cadáver, como no podía ser de otra manera en un libro de Claudia!”, apuntó Molero y agregó: “El cadáver está ahí, pero a nadie le importa”. “Me gusta poner a los personajes en abismo y el peor abismo es la muerte”, concluyó la escritora, que luego salió al encuentro de sus lectores que la esperaban para la tradicional firma de ejemplares.

Fuente: http://www.infobae.com/cultura/2017/05/01/claudia-pineiro-yo-no-quiero-que-un-gobernante-me-diga-si-voy-a-ser-feliz/

 

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Kryptonita viaja a Misiones

Leo Oyola presentará Kryptonita, la película, en el Parque del Conocimiento, en la ciudad de Posadas.

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Este jueves desde las 14.30 se proyectará la película Kryptonita en el Teatro de Prosa-Parque del Conocimiento para escuelas secundarias y para las 19 está programada una charla sobre Cine y Literatura, abierta al público en el gimnasio de la escuela Normal Mixta EEUU de Brasil.

La Biblioteca Pública de las Misiones -con el apoyo de Cine.Ar Sala Posadas Del Conocimiento y la Dirección de Educación Superior, CGE, propone un dinámico encuentro entre el cine y literatura, durante dos días, con el escritor de la novela llevada a la pantalla grande en 2015, Kryptonita.  La misma ha sido galardonada como “el libro del año” en el 2011 y adaptada al cine en 2015 por el director Nicanor Loreti.
En diálogo con el lector y/o espectador Kryptonita sugiere que “Superman no cayó en una granja norteamericana sino en un baldío de Isidro Casanova, una localidad en el oeste del Gran Buenos Aires. Y que allí no devino en superhéroe sino en líder criminal…Nafta Súper —el alias de este superhombre alternativo—. Evocando el canon del cómic clásico estadounidense, construido con el vocabulario de la villa, Oyola elabora una crítica social que interpela sentidos y cruza fronteras.

En torno a la dinámica Cine y Literatura se planteará un diálogo con el escritor sobre cuestiones tales como: escribir en estos tiempos, el campo de la literatura y el campo del cine (relaciones de traducción), circuitos de publicación y circulación de producción. El lector joven (o no).

Leonardo Oyola se crió en el oeste del Gran Buenos Aires y se dedica al género policial con un estilo en donde prevalece el lenguaje del barrio con un toque fantástico.

Es licenciado en Ciencias de la Comunicación y ejerce como crítico de cine. Colabora en la edición argentina de la revista Rolling Stone y en Orsai donde durante 2012 entregó bimestralmente el folletín Cruz/Diablo. Sus cuentos han sido seleccionados en varias antologías y medios gráficos de nuestro país, Uruguay, México, Francia y España.

Publicó las novelas “Santería” y “Sacrificio” para la colección Negro Absoluto dirigida por Juan Sasturain. Con “Siete & El Tigre Harapiento” obtuvo la tercera mención del Premio Clarín-Alfaguara en 2004 y “Hacé que la noche venga”, obtuvo el premio revelación 2008 en la Revista Ñ. Le siguió “Bolonqui”, “Gólgota” y “Chamamé” que ganó en 2010 el Premio Dashiell Hammett al mejor policial en la XXI Semana Negra de Gijón.

“Kryptonita” fue elegido el mejor libro de 2011 en Argentina y fue llevado al cine por Nicanor Loreti en 2015 (con guión de Oyola). Su última novela es la infantil “Sopapo”.

Fuente Diario El Territorio: http://www.elterritorio.com.ar/nota4.aspx?c=3613584013384708

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