Se viene Sepulcros de vaqueros,
un inédito de Bolaño

Para diciembre en plena Navidad, tendremos un inédito de Roberto BolañoSepulcros de vaqueros, un volumen que reúne tres relatos originales del escritor chileno fallecido en 2003, narrados en primera persona por un joven poeta latinoamericano.

Las tres pequeñas novelas inéditas de Sepulcros de vaqueros (Alfaguara) guardan una relación entre sí, y su redacción arranca en 1993 para llegar a los últimos días de la vida del autor.

Esta obra funcionó para Bolaño como una especie de “cocina narrativa, laboratorio de escritura o trastienda” de sus grandes obras.

No es un relato único, pero las tres narraciones guardan una relación entre sí que permite una lectura conjunta como si fueran tres secciones de una sola novela.

Un recorte de periódico guardado en el manuscrito y, sobre todo, la máquina de escribir eléctrica que usó Bolaño para pasar a limpio el relato permiten situar la primera de ellas, “Patria”, entre 1993 y 1995.

Compuesta por una veintena de breves relatos o capítulos fragmentarios, la obra reconstruye una serie de momentos claves en la biografía de Rigoberto Belano, un joven poeta que recita un largo poema la noche en que se produjo el golpe de Estado que acabó con la vida de Salvador Allende.

La segunda novela, “Sepulcros de vaqueros”, que da nombre al volumen, se compone de cuatro capítulos, y en ella Belano se llama Arturo, como el protagonista de “Los detectives salvajes”, y la historia transcurre en México.

El volumen se cierra con la narración “Comedia del horror en Francia”, escrita por Bolaño en su último año de vida, al mismo tiempo que la ambiciosa “2666”, según una carta encontrada en su archivo.

Esta ultima ficción apunta a la posibilidad de que el movimiento estético de vanguardia que lideró André Breton continuara vivo en las últimas décadas del siglo XX y principios del XXI en las alcantarillas de París como el Grupo Surrealista Clandestino. Una clandestinidad surrealista poblada por estrafalarios personajes que remite a la secreta academia poética soñada por el escritor chileno en “La universidad desconocida”.

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Más vital que nunca, Isabel Allende presentó su nueva novela en Chile

La célebre escritora llegó a su país para promocionar “Más allá del invierno”, un libro que cuenta la historia de tres personajes que atraviesan un momento oscuro de sus vidas y deben tomar una decisión crucial. Simpática y desenvuelta, Allende entretuvo a su público hablando de diversos temas y respondió preguntas.

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“Isabel, yo quiero preguntarle cómo hace para conseguir que los que leemos sus libros siempre sintamos que estamos ahí adentro”. La mujer que formula la pregunta acaba de presentarse como uno de los 15 mil miembros del grupo de FB “Yo leí a Isabel Allende” y está de pie, delante de su butaca en la entretenida presentación de Más allá del invierno (Penguin Random House), la última novela de la novelista chilena quien, sentada desde el escenario, y entre sonrisas, agradece y responde: “No lo sé, yo también estoy ahí adentro”.

Ese intercambio, que hace que el público escuche atento el diálogo espontáneo entre una escritora y una lectora, es el corolario del acto de presentación en sociedad y en su país de su nueva novela, cuyo título se desprende de una frase de Albert Camus (“En medio del invierno, aprendí por fin que había dentro de mí un verano invencible”). En Más allá del invierno, Isabel Allende reúne a Lucía, Richard y Evelyn, tres personajes de diferentes nacionalidades y experiencias que atraviesan un invierno en sus vidas y que, reunidos por el azar, deben tomar una decisión crucial, en el marco de una tremenda tormenta de nieve en Brooklyn. El paso del tiempo, la culpa, el amor crepuscular e inesperado; la violencia política, las maras, la trata de personas, la inmigración, el narcotráfico y las adicciones son algunos de los temas de una novela que, sobre todo, apuesta fuerte por las segundas oportunidades.

Allende, simpática, vital, desenvuelta y con absoluto dominio de sus palabras- dialogó durante más de una hora con María Teresa Cárdenas, editora de Cultura del diario El Mercurio, quien fue llevando a la escritora por todos los temas posibles del presente y el pasado, con gracia y picardía. Con 75 años, separada de su marido luego de 28 años de matrimonio y enamorada nuevamente de un hombre con quien se apresta a convivir en las próximas semanas, Allende manejó la presentación con soltura y la convirtió en un stand up fascinante, que presenciaron también figuras de la cultura y la política chilenas como el ex presidente socialista Ricardo Lagos y el novelista y ex ministro de Cultura Roberto Ampuero.

Su libro lleva más de 65 millones de ejemplares en todo el mundo y han sido traducidos a 35 idiomas.

Te pasamos diez frases imperdibles que dijo Isabel en aquella entrevista.

“Me veo bien para mi edad pero cuesta mucha plata”

“Los chilenos de antes éramos como soy yo. La gente ha crecido. Vivo mirando pelos en las narices. No voy a los cócteles porque siempre me caen los camarones arriba de la cabeza”

“¿Por qué si puedes perdonar a otros no puedes perdonarte a tí mismo? Es casi arrogante no hacerlo. Si no me perdonara mis pecados, ya estaría en el Infierno.”

“Trump ganó porque los demócratas se quedaron dormidos. Cuando asumió, muchos decíamos: aprenderá, crecerá. Y no, no ha crecido: se ha hinchado nomás”

“No existía el feminismo y yo ya era feminista. El objetivo final debe ser terminar con el patriarcado en el que vivimos. Las mujeres deben ganar su espacio a patadas”

Sobre la despenalización del aborto: “Hay casos en los que la mujer debe tener una opción sobre su cuerpo”

“La democracia en Venezuela esta amenazada por un gobierno que se está apoderando de todos los poderes del estado. Y creo que nosotros como conjunto latinoamericano podríamos tener una postura de liderazgo en tratar de resolver esto pacíficamente, porque la cosa está muy mala en Venezuela”

“Mi madre me decía que con los hombres yo sufría del sindrome “árbol de Navidad”. ‘Tomas un pino seco y lo decoras. Pero tarde o temprano se van cayendo las bolas y los adornos y te quedas con un pino seco”

“Si alguna vez tuve miedo, después de la muerte de Paula se me quitaron todos. ¿Qué cosa peor puede pasarme?”

“A veces me cuestionan por contar las cosas que me pasan. No he cometido ningún crimen que no haya cometido otro. Lo que quiero es comunicarme con la gente”

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Se suspendió la entrega del premio Rómulo Gallegos por la crisis en Venezuela

Roberto Hernández Montoya, presidente del Celarg, confirmó que la edición 2017 del certamen no se celebrará porque el Ministerio de Cultura redujo el presupuesto. Fue pospuesto para el próximo año

Los organizadores del lauro literario, uno de los más importantes del continente, confirmaron que la suspensión se debió a la crisis económica en ese país, que impidió asegurarse el premio en dólares para el ganador.

Mario Vargas Llosa recibió en 1967 el galardón de manos de Rómulo Gallegos
Mario Vargas Llosa recibió en 1967 el galardón de manos de Rómulo Gallegos

La XX edición del premio de novela Rómulo Gallegos, uno de los mayores galardones literarios de las letras iberoamericanas, fue suspendida este año por primera vez en medio siglo de existencia y tendrá una nuevo llamado en 2018.

El galardón se entrega cada dos años, fecha en que se conmemora el nacimiento del autor de Doña Bárbara, que además fue presidente de Venezuela en 1948, derrocado tras nueve meses de gobierno por un golpe de Estado.

La convocatoria al premio que lleva su nombre fue suspendida pero el premio continuará.

Evidentemente ya este año no se fallará -dijo una fuente del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) que pidió no identificarse-. No es verdad que fue eliminado`, agregó.

La convocatoria debió ser suspendida ya que los organizadores tuvieron problemas para asegurarse el premio en metálico al ganador (un cheque de 135.000 dólares), en medio de un clima político enrarecido, un día antes de una multitudinaria protesta contra la instalación de la Asamblea Constituyente. Entre sus ganadores previos se cuentan intelectuales como Mario Vargas Llosa , Carlos Fuentes, Gabriel Garcí­a Márquez y más recientemente el colombiano Pablo Montoya, en 2015.

El último argentino en alzarse con el lauro fue Ricardo Piglia en 2011, con Blanco nocturno.

El premio fue creado en 1967 en honor al reconocido escritor venezolano, pero en esta edición la falta de divisas en ese país alcanzó al galardón literario con más rapidez de la esperada, ya que los escasos dólares disponibles son utilizados en gran parte en la importación de alimentos y medicinas. Según el diario El Nacional, la entrega del lauro no se pudo realizar `por restricciones presupuestarias del ministerio de Cultura`, del que era titular en el momento de tomarse la decisión Adán Chávez, hermano del fallecido presidente Hugo Chávez.

El presidente del Celarg, Roberto Hernández, dijo que las restricciones presupuestarias del Ministerio de Cultura impidieron la asignación del premio de este año. Sin embargo, aseguró que será convocado en 2018 y entregado el 2 de agosto de ese año.

fuente: la nación online

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Buenos Aires celebra el medio siglo de “Cien años de soledad”

Con una oferta inagotable de muestras, ciclos literarios, instalaciones y ediciones especiales, Buenos Aires celebrará desde esta semana y hasta fines de julio los cincuenta años de “Cien años de soledad”, la novela icónica del colombiano Gabriel García Márquez que se publicó en toda Latinoamérica y España gracias a la apuesta de riesgo que realizó una editorial argentina bajo la tutela del mítico editor Francisco “Paco” Porrúa.

A la luz de las múltiples influencias y derivaciones que provocó su aparición en una escena literaria dominada por las referencias indigenistas y los vínculos hieráticos entre ficción y realidad, resulta difícil no imaginar un destino de grandeza para la saga de los Buendía, que lleva vendidos más de 50 millones de ejemplares y es por lejos la novela más popular de América Latina.

El panorama no era tan nítido sin embargo en 1967, el año en que Porrúa -que se desempeñaba como asesor en Editorial Sudamericana- decidió apostar por García Márquez, que por entonces había publicado tres obras con buenas críticas pero ventas mínimas y sobrevivía escribiendo guiones de cine en México, al mismo tiempo que Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar entregaban al mercado editorial los primeros títulos de lo que luego sería conocido como el “boom latinoamericano”.

“Estoy, en efecto, trabajando en mi quinto libro, ‘Cien años de soledad’. Es una novela muy larga y muy compleja en la cual tengo fincadas mis mejores ilusiones. Según mis cálculos, los originales tendrán unas 700 cartillas, de las cuales tengo listas 400. A pesar de las dificultades con que trabajo en este libro que he planeado durante unos 15 años, estoy haciendo esfuerzos para terminarlo a más tardar en marzo”, le había escrito el colombiano al editor en una misiva fechada el 30 de octubre de 1965.

“Cien años de soledad” se publicó finalmente el 5 de junio de 1967 con una tirada inicial de ocho mil ejemplares que se agotó en quince días y salió con una portada provisoria -la imagen de un barco en medio de la selva, hoy transformada en un emblema- ya que la tapa que deseaba el escritor no llegó a tiempo desde Colombia.

“Fue una audacia apostar por García Márquez en aquel momento, pero creo que todos los editores cuando publican un primer libro de un autor desconocido son audaces. Por algo Porrúa fue un editor mítico, porque apostó y ganó varias veces eligiendo autores desconocidos y perseverando en publicarlos aunque de la primera vez no se vendieran… pero este no fue el caso de ‘Cien años de soledad'”, destaca Gloria Rodrigué, que tenía apenas 16 cuando comenzó a trabajar en Editorial Sudamericana, el sello fundado por su abuelo.

“No había pasado ni un mes y tuvimos que reeditarla”, evoca la editora, que dejó el sello en 2005 y tuvo la oportunidad de conocer al Premio Nobel de Literatura 1982: “Era una persona afable y simpática y era apasionante escuchar los cuentos de su niñez y su vida en Colombia. La última vez que hablé por teléfono con él fue luego de la publicación de ‘Historia de mis putas tristes’ y recuerdo que él estaba muy sorprendido de que su libro se estuviera vendiendo en las librerías de Buenos Aires”, recuerda.

Han pasado cincuenta años desde ese hito fundante de la renovación literaria del continente y se multiplican las interpretaciones en torno a los aportes de “Cien años de soledad”, algunas de sesgo crítico como las de McOndo -el colectivo que hace unos años fundaron escritores como Rodrigo Fresán o Alberto Fuguet contra la tradición del realismo mágico- aunque la mayoría dedicadas a exaltar los aciertos de este texto, en especial su innovación de la estructura de la novela y la inauguración de una perspectiva poscolonial en la narrativa latinoamericana.

“Creo que su mayor hallazgo es el estilo (no una ‘escritura’, como se insiste) muy decantado, adiestrado por las buenas lecturas de García Márquez y su veteranía, a los cuarenta años, de periodista. Una sí­ntesis de la mitología americana contada con extrema gracia y buen vocabulario, con los aportes antropológicos que la época exigía”, señala a Télam el editor Luis Chitarroni.

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En ocasión del 50 aniversario de la publicación de Cien años de soledad, llega una edición con ilustraciones inéditas de la artista chilena Luisa Rivera y con una tipografía creada por el hijo del autor, Gonzalo García Barcha. Una edición conmemorativa de una novela clave en la historia de la literatura, una obra que todos deberíamos tener en nuestras estanterías.

¿Qué posición ocupa “Cien años de soledad” en la literatura a cincuenta años de su aparición? “Un lugar ambiguo. La envidia literaria de muchos contemporáneos y la frivolidad aburridí­sima de las modas sucesivas (idénticas a sí­ mismas desde hace por lo menos cuarenta de los últimos cincuenta años), con sus critículos rapaces y sus ‘transgresores’ de vidriera se encargaron de incomodarla en el sentido más etimológico”, apunta quien hoy está a cargo del sello La Bestia Equilátera.

Acaso como parte de esa ambigüedad que señala Chitarroni, en sintonía con el aniversario de la publicación a partir de esta semana tendrá lugar en la Argentina -a tono con una agenda compartida con otras regiones del continente- un extenso repertorio de tributos que volverán sobre los alcances de la novela y permitirán su circulación a través de nuevas ediciones.

El grupo Penguin Random House, que hace algunos años absorbió a la editorial Sudamericana, acaba de lanzar dos ediciones conmemorativas: una lleva la tapa original de Iris Pagano y la otra es una versión limitada confeccionada en cartoné y lomo de tela que lleva ilustraciones de la artista chilena Luisa Rivera y una tipografía especialmente diseñada por Gonzalo García, hijo de García Márquez.

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El centenario de Juan Rulfo: la conexión local de un mexicano universal

Narradores, académicos y críticos literarios de la Argentina reflexionan sobre la trascendencia de la obra del escritor a partir de cuatro preguntas clave sobre la vigencia de su literatura.

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En una semana con varios homenajes a Juan Rulfo por el centenario de su nacimiento, cuatro voces autorizadas de la literatura argentina hablan de la obra del genial narrador mexicano, en la que destacan la fuerza de su oralidad, el minimalismo y la presencia de los escenarios místicos, entre los que estacan el pueblo de Luvina, que da nombre a uno de sus cuentos más populares, y Comala, escenario de su novela Pedro Páramo.

Pedro Luis Barcia (académico): En los programas universitarios hoy aparece escasamente. En nuestra cátedra (que no es literaria sino cultural) en una Facultad de Comunicación hace veinte años que tenemos a Pedro Páramo acompañado de una guía de lectura que allana ciertas dificultades textuales. En la escuela secundaria es frecuente que se lean y comenten un par de cuentos de El llano en llamas; acabo de incluir uno en manuales que he revisado. No disponemos de lectometrías -digamos así- probadas de supervivencia en los lectores hedónicos. Su novela no es fácil para un lector no avezado. Más accesibles son sus cuentos. Como en casi todo, tal vez el lector común lo compre más de lo que lo lea. Rulfo tuvo su ola de difusión. Ahora se ha amortecido un tanto, pero como buen clásico que es retornará como las estaciones.

-¿Qué aspectos se valoran más de su literatura? ¿Cómo se lee y cómo se entiende a Rulfo?

Celina Manzoni (académica): La creación de un lenguaje, la construcción de tramas sencillas, en apariencia, pero cargadas de sentido, la profundidad en el trazado de sus personajes. Y me parece que esto es así porque casi todos los personajes de los cuentos de El llano en llamas, por ejemplo, se constituyen, desde una voz reconocible en el cruce entre lo individual y lo social en el llano, un espacio natural inclemente de sus cuentos: la religiosidad y la culpa en “Talpa”; la soledad y el viento en “Luvina”; la injusticia en “Nos han dado la tierra” y en “Es que somos tan pobres”. Pero quizás lo fundamental en la experiencia de la lectura esté en las voces de esos personajes; en su individualidad alcanzan, aunque decirlo así suene algo pedante, la dimensión de lo universal; interpelan, hacen reflexionar, conmueven incluso en su desesperanza o quizás por su desesperanza en la que sin embargo no deja de filtrarse, a veces un pálido humor.

-¿En qué autores contemporáneos del país se puede rastrear la pista de Rulfo?

Manzoni: Héctor Tizón, en sus primeras novelas: Fuego en Casabindo, El cantar del profeta y el bandido y en los cuentos de El jactancioso y la bella y de El traidor venerado, en los años setenta hace suya, si fuera posible decirlo así, la lección de Rulfo. La invención de un lenguaje, su capacidad para expresar un mundo y el ambiente de la puna jujeña lo acercan a Rulfo. Es interesante encontrar algo más que “la pista de Rulfo” en algunos escritores que en el fin de siglo buscan construir una nueva estética. Rulfo pasaría a ser para algunos de ellos algo así como el maestro postergado. Opacado quizá por los brillos del boom, aunque los mayores reconocieron siempre su maestría, escritores jóvenes en diversas geografías de América encuentran o quizá reencuentran a Rulfo y lo homenajean iniciando sus novelas con variaciones sobre el célebre comienzo de Pedro Páramo: “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”. Un inicio que vuelven casi tan célebre como el del Quijote. Enrique Vila-Matas, admirador de Rulfo (y también de Monterroso), empeñado en abrir nuevos caminos para la literatura española, en Historia abreviada de la literatura portátil encomia la superioridad de los textos livianos, de fácil transportación, sobre las obras insoportables y, en consecuencia, intransportables. En Bartleby y compañía se divierte con los autores que han elegido la práctica de lo que denomina la literatura del “no”. También Roberto Bolaño homenajea a Rulfo. En sus “Consejos sobre el arte de escribir cuentos”, dice: “Hay que leer a Rulfo y a Monterroso”, y en uno de sus últimos escritos advierte que “allí mero donde se aburre una osamenta, se puede divisar ya Comala, la ciudad de la muerte”. En fecha reciente, Cristina Rivera Garza publicó en México Había mucha niebla o humo o no sé qué, un libro sobre Rulfo que provocó un escándalo mediático y acusaciones de plagio.

Barcia: Respecto de Rulfo, en Argentina no se dan casos como los de la proyección franca de García Márquez en la obra de nuestra María Granata. Pero puedo señalar la impronta rulfiana en el último Osvaldo Soriano, en relatos de Luisa Valenzuela y en algún cuento de Antonio Di Benedetto, como “Aballay”. Pero esa presencia se da más en la sobrehaz expresiva, que en la intencionalidad semántica.

Schweblin: Creo que hay algo de él en casi toda mi generación. Formé parte hace un mes atrás del jurado que entregó el premio Alfaguara a Ray Loriga. Todo el jurado estuvo de acuerdo en que su novela era muy “rulfiana”, lo que armó una gran discusión acerca de qué era lo rulfiano, y la duda de si acaso no estábamos generalizando demasiado su influencia. Sin embargo, lo primero que dijo Loriga cuando subió a recibir su premio, fue agradecerle “al maestro”, a Juan Rulfo.

-¿Es universal la literatura de Rulfo?

Barcia: Como en todas, la narrativa mexicana tiene muchas naves de cabotaje. Pero desde sus astilleros ha lanzado al mundo buena flota de ultramar: Fuentes, Del Paso, Villoro, Rulfo. Pedro Páramo -que porta en su apellido un sello que asocia hombre y entorno- conlleva en su seno dos o tres mitos asociados: el hijo de la violación que busca su padre, el viaje al infierno, el diálogo escatológico con los muertos. Su relato está transido de ecos del sustrato indígena, del mundo clásico grecolatino, de los libros bíblicos que orean el relato. Todo ello le da apertura universal.

Crotto: Por ejemplo, en “Talpa”, en “No oyes ladrar a los perros” y en aquel fragmento maravilloso de Pedro Páramo donde una muchacha recuerda el entierro de su madre al que no fue nadie, se introduce al lector en la traición de los amantes, en la difícil relación entre padres e hijos y en el dolor por la muerte de la madre. Son temas universales y concretos. Y uno podría entonces decir que sí, que es universal. Pero va más allá. Cuando se lee se vislumbra que hay algo sagrado en esas vidas, que hay algo que las trasciende y que ese algo nos hermana a ellas. Rulfo nos lleva a un misticismo de pies en la tierra.

Tres actividades por Rulfo

Jueves a las 19

Proyección del film Purgatorio, del mexicano Roberto Rochín, basada en textos breves de Rulfo. En el Auditorio Jorge Luis Borges del Museo del Libro y de la Lengua (Av. Las Heras 2555)

Viernes a las 19

“Rulfo desde el presente de la literatura latinoamericana”: mesa redonda con Federico Falco, Liliana Colanzi y Rodrigo Márquez Tizano. En Eterna Cadencia (Honduras 5574)

Hasta julio

Se puede visitar la muestra Juan Rulfo. En la tierra de las voces, en la sala Leopoldo Lugones de la Biblioteca Nacional (lunes a viernes de 9 a 21; sábados y domingos de 12 a 19)

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/2024469-el-centenario-de-juan-rulfo-la-conexion-local-de-un-mexicano-universal

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