Mariana Enríquez: “Quería trabajar sobre las mitologías, tanto las clásicas como las del rock”

Mariana sigue juntando adeptos y felicitaciones, con su reciente novela, se mete de lleno en el mundo del rock, los ídolos musicales, los fans y groupies, con la oscuridad típica que ya le conocemos..

La escritora presenta Éste es el mar, su nueva novela con la que, asegura, se aleja del rótulo terror, que igual siente como un elogio.

mariana enriquez

 

Desde su primera novela, Bajar es lo peor (Espasa Calpe, 1995, y reeditada por Galerna en 2013), hasta su último libro de relatos, Las cosas que perdimos en el fuego (Anagrama, 2016), Mariana Enríquez cuenta el presente como pocos. Apenas corrida de la norma, un poco torcida de lo evidente. Ahora, con la misma extrañeza cotidiana que crece a lo largo de su obra hasta ser tan horrorosa como hipnótica, pero con un giro hacia o más fantástico, presenta su novela Éste es el mar (Random House, 2017), un delirio tan poético como rockero, y de plus una gran historia de amor, que va totalmente por fuera de cualquier lugar común.

“Supongo que cuanto más grande me pongo menos estricta me vuelvo en cuanto a mi convicción de que las presentaciones no son lo mío. Igual: no son lo mío. Ni me gustan mucho. Pero una excepción de vez en cuando no está mal”, dice la autora, que pocas veces presentó sus libros en Buenos Aires. Las cosas que perdimos en el fuego, su súper éxito  traducido a 14 idiomas y publicado en más de 20 países, la llevó a salir un poco de su pequeña fobia huraña y además de recorrer el mundo -y cosechar un merecido suceso- le puso el cuerpo y la cara oficialmente en la última Feria del Libro, con nada menos que Jorge Herralde, su editor estrella, y los escritores Federico Jeanmaire y Martín Kohan como compañeros de evento.

este es el mar

Siempre dispuesta para dar charlas y entrevistas, pero reacia a la hora del evento propio, ahora, otra vez, Mariana Enríquez se asoma para presentar su nuevo trabajo. “Mi editor, Juan Boido, es mi amigo y fue mi compañero de trabajo durante años, no es fácil decirle que no casi nunca”, ensaya una explicación, y aclara que se siente “agradecidísima”. El miércoles va a presentar Éste es el mar en Eterna Cadencia, también junto a Leonardo Oyola.

La entrada para la presentación en la librería–bar palermitana es gratis, pero la invitación aclara que queda sujeta a la disponibilidad de la sala. Es que el lugar probablemente desborde, ya que Mariana Enríquez tiene un público ávido y participativo, que la lee en sus obras de narrativa, y también en sus notas en Radar, donde hace rato viene de algún modo ensayando este costado diferente que pone a prueba en su nueva novela, una visión intensa, gótica y a la vez moderna, del mundo y los mitos del rock.

-A partir del éxito de Las cosas que perdimos en el fuego se te rotuló como una escritora de terror, en link con tu libro anterior de relatos, Los peligros de fumar en la cama (Emecé, 2009). ¿Te definirías dentro de ese género?
-No. Mi novela nueva no es de terror. Mis primeras novelas son realistas. Escribí un libro de crónicas, también una biografía. Pero los cuentos de terror llamaron la atención y entonces me catalogaron así. A mí no me molesta, es un elogio. Pero no tiene mucho que ver con mi producción real.

Aunque Bajar es lo peor es realista, y también de amor, trata el tema de un modo gótico, con algo como vampírico, y usa muchos elementos del género. En Cómo desaparecer completamente (Emecé, 2004) pasan cosas terribles, la novela es aterradora, pero no es de terror, es cierto. Su libro de crónicas de viajes es a cementerios, Alguien camina sobre tu tumba (Galerna, 2013), y en la cruza del oficio periodístico con su mirada particular del mundo, Mariana Enríquez logra un inquietante recorrido, humorístico y entrañable, de un turismo muy peculiar. Finalmente, la biografía es un perfil riguroso de la tremebunda y talentosa Silvina Ocampo, La hermana menor (Ediciones Universidad Diego Portales, Chile, 2014), que tampoco era específicamente una escritora de horror, pero sabía espantar.

-¿Éste es el mar es un intento de cambio de registro?
-Lo es, sin duda. Quería hacer un relato fantástico que no tuviera demasiada conexión, o ninguna, con la Argentina y su historia, algo que sucede en casi todos mis otros libros. Y quería trabajar sobre las mitologías, tanto las clásicas como las del rock, y hacer un mini homenaje a escritores que para mí están muy presentes y son importantes, aunque a veces no aparecen tanto en lo que escribo, como Arthur Machen, Neil Gaiman o Ray Bradbury.

-¿Es diferente sentarte a escribir ahora que tuviste tanta atención mundial?
-No. Espero que no. Uno nunca sabe cómo funcionan las mareas subconscientes, pero yo creo que la atención no me determina para nada. Mis obsesiones son las mismas, nadie me pide nada particular tampoco.

-¿Cuál es tu próximo proyecto?
-Una novela larga que estoy escribiendo. Es un gótico argentino, muy local. Tiene un foco de magia negra, ocultismo, espiritismo, va más por ese lado. Hay un personaje que se roba a un niño con poderes. Y aunque no tiene nada que ver con los bebés robados de la dictadura, eso resuena. Aunque transcurre en los 50, es como un eco. Me gusta laburar con resonancias. Esto pasó antes, pero es como si fuera un mal recurrente que siempre está pasando.

-¿Quién es tu público, según tu percepción?
-No sé. Tengo lectores muy variados. Un porcentaje es lector de género, pero no muy grande. Mi lector ideal, al que de algún modo le escribo siempre, como explica que hace Stephen King con su esposa, y aconseja hacer en su libro Mientras escribo, es mi mejor amigo, Ariel. Él lee todo primero, es bastante obsesivo y me conoce mejor que la mayoría. Es mi lector ideal por muchos motivos, pero básicamente porque hay un imaginario que compartimos, muy queer y fantástico, y relacionado con el ocultismo y cierta idea de belleza y cierta música y cierto horror.

Reproducimos nota de Daniela Pasik para DiarioZ

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