Chamamé

Volvemos con las reseñas libreras y esta vez Nuria Rodriguez se anima con Chamamé de Leonardo Oyola.

La reedición de la novela mitad western, mitad road movie, publicada originalmente en España, que ganó el Premio Dashiell Hammett a la mejor novela policial durante la Semana Negra de Gijón.

“… Bueno, yo he visto al amor venir

Y lo he visto disparar…”  Leonardo Oyola

                           

Cuando el libro llegó a mis manos estaba muy ansiosa por leerlo. Había leído “Kryptonita” y “Hace que la noche venga” pero “Chamamé” se estaba haciendo esperar bastante. Llegué a mi casa y leí el principio:

“… Nunca empiezan.

Explotan.

De una.

Así son mis sueños…”

 

Con esas cuatro líneas ya me compró. No sé cómo explicarlo, es lo que llamo el efecto “patada en la cara” con el que empiezan mis libros favoritos. La novela me atrapó y no me soltó hasta el final, es de esas historias que te hacen pasar de la parada del colectivo por perderte leyendo.

Es una novela policial, la historia en sí, la estructura… Pero no es sólo una novela policial. Si bien hay una traición, un botín de por medio y armas, hay algo que va más allá de la aventura física. Son los personajes que crea Oyola, “El perro” y “el pastor”, personajes con matices, interesantes, que se mueven dentro de la trama impulsados por el amor y la fe. Aunque el amor sea tener que abandonar y la fe sea lo más parecido a la locura. Esto produce una identificación, nos hace transitar todas las páginas al lado de los personajes, sé lo que sienten, alguna vez lo sentí aunque nuestros contextos sean diferentes.

Un irremediable descenso a los infiernos desde el comienzo, un hermoso infierno.

La pluma de Leonardo Oyola es profunda, vertiginosa y transparente, con guiños que nos arrancan sonrisas por momentos pero también es una pluma que expresa la oscuridad y el dolor.

 

Nuria Rodríguez, de Cúspide Pacifico

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